La adivinación por medio de los granos de maíz.
El arte adivinatorio, esencialmente la lectura de señales, ha interesado a todos los pueblos del mundo, y cada uno ha utilizado los recursos que tiene a la mano para pronosticar (o “pre-ver”, diría Platón), los asuntos que le atañen. Es lógico que el maíz, alimento fundamental de los mesoamericanos y considerado un ente sagrado (sólo los hombres del cuarto sol fueron dignos de comerlo) fuera estimado como un objeto propicio para adivinar cuestiones de salud y dar pronósticos de acontecimientos futuros en la cosmovisión mexica.
La adivinación por medio de granos de maíz es un método similar al tarot: se “tiran” los granos en un patrón determinado para interpretar el resultado de acuerdo a la combinación simbólica de las partes que integran la “tirada”. El método puede denominarse boleomancia (del griego bolé, “arrojar”) y dentro de las culturas mexicas hubo decenas de técnicas para la práctica mántica con el maíz, la mayoría de las cuales conocemos gracias a códices como el Borbónico, el Tudela y el Magliabechi.
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En el México moderno aún hay varios grupos indígenas que practican este tipo de adivinación, entre ellos nahuas, huastecos, mazatecos, tzotziles, tlapanecos, purépechas, a los que podrían agregarse mixes, zapotecos y yucatecos. Existe una gran variedad de técnicas, pues algunas etnias usan granos de diferentes colores, otras tiran los maíces sobre un lienzo blanco, y otras más los arrojan a una palangana que contiene agua. Suelen emplear diferente número de granos: por ejemplo, los mixes disponen de 18, los zapotecos de 4 a 100 y los tlapanecos de 22 a 40 o 60 granos. Una vez seleccionados, los maíces adquieren una virtud especial y se guardan en bolsas para ser utilizados en los rituales terapéuticos. Generalmente, el sortilegio se realiza frente a altares, los cuales son preparados por los adivinos al mismo tiempo que pronuncian plegarias y oraciones.
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En el formidable libro de la doctora Yolotl González Torres se puede consultar a detalle los distintos tipos de adivinación con granos de maíz y su uso en las culturas mesoamericanas. Allí nos enteramos, por ejemplo, que en las descripciones recopiladas sobre este tema hay dos técnicas principales:
  1. La adivinación en seco 
La del conteo de las semillas, que difieren en el número que se emplea y la forma en que se lleva a cabo ese conteo para la adivinación, además de que se puede mezclar con las semillas otros objetos como cristales o fragmentos de figurillas arqueológicas.
  1. La adivinación en el agua
De la forma en que caigan, floten o se hundan depende la lectura. El fin de la adivinación cubre prácticamente todos los aspectos, como averiguar dónde se encuentran objetos perdidos, pero sobre todo para diagnosticar enfermedades y su forma de curación.
Es importante también la selección de los granos utilizados; de las mazorcas guardadas para ese propósito se reservan las más gordas, las que tienen determinado número de hileras, las de diferentes colores, etcétera.
Lo fascinante de estas prácticas, que al parecer no se perderán mientras haya maíz en las milpas, es el papel importante que ha jugado el maíz no sólo en los mitos, la alimentación y la identidad mexicas sino también ante la incertidumbre que ha atormentado a los hombres desde la antigüedad. Tirar el maíz como quien tira los dados, porque de maíz, dice el Popol Vuh, está hecho el hombre.
Fuente: http://www.faena.com/