EL AVISTAMIENTO Y CONTACTO DE LOS ASTRONAUTAS RUSOS DE LA SALYUT 6.



"Kovalyonok da un grito a Savinikh, ambos miran la esfera desde dos ventanillas diferentes, y después Kovalyonok coge el tomavistas y rueda los primeros fotogramas de su película. "La verdad es que ambos teníamos casi miedo al pensar qué pudiese ser en realidad aquel objeto que volaba cerca de nosotros" ha admitido enseguida Kovalyonok . "Con el binóculo podíamos ver que esta enorme esfera tenía, sobre tres filas, una serie de ocho ventanillas: tres (una en cada fila) eran muy grandes, por lo menos seis veces las de la Salyut 6, y las otras ventiuna, podían tener un diámetro de "medio metro", ha explicado rápidamente, procurando ser lo más preciso posible el imperturbable Kovalyonok (que es uno de los más famosos astronautas rusos, sobrevivido a una clamorosa cita fallida con la Soyuz 25, recordman de permanencia en el espacio con 129 días en 1978).
Estos hechos, Kovalyonok los dijo durante aquella famosa conferencia en Moscú, en presencia de 200 invitados de importancia.
Para el resto del relato, tengo que, referir solamente lo que me ha dicho, a su vez, la fuente de la que no puedo citar su nombre y apellidos, pero que ciertamente es muy fiable. Puedo decir que, en la conferencia de Moscú, estaba invitada.
Durante toda la jornada del 14 de mayo, por consiguiente, no acaece nada de particular. La esfera continuó viajando junto a los rusos, sin dar señales de vida.

¡LOS VEMOS: PARECEN HUMANOS PERO, QUE EXTRAÑOS OJOS TIENEN!

Y llegó la noche cósmica que, en el mismo momento, es un poco más breve que la terrestre. Y fue con sorpresa que los dos astronautas descubrieron, por la mañana, que la misteriosa esfera se había aproximado. Estaba a 100 metros.
Los dos rusos, no hay duda, son personas que conocen su oficio, y habían advertido enseguida que para sus desplazamientos la misteriosa esfera no empleaba nada visible: es decir, sobre la argéntea superficie exterior de la presunta nave espacial (un ufo, para entendernos) no había aberturas, toberas, escapes o salidas de reactores de la más mínima clase. A parte de las ventanillas, era s61o una enorme bola. Pero, a través de las ventanillas, se podía ver el interior. Dentro, había seres vivientes. La forma de estos alienígenas era más o menos la humana. Tenían la cabeza cubierta en parte por cascos, pero ligeros, no de metal. Se diría que fueran capuchas; gorros pero con visera transparente. Y la visera dejaba ver muy bien lo que había debajo; frondosas y largas cejas, y narices en ángulo recto, de tipo griego. Pero lo que más sorprendió a los dos astronautas rusos, fue el tamaño de los ojos de estos alienígenas: ojos el doble de grandes, en relación con los nuestros, pero fijos en el vacío. A través de las ventanillas se veía muy bien que los alienígenas miraban a los dos rusos. Pero sin revelar la menor emoción. Tenían la expresión de los personajes pintados en ciertos cuadros hindúes, con el ojo vítreo y el gesto casi mecánico... ¿serían robots?...

FINALMENTE LLEGA LA RESPUESTA Y ES VERDADERAMENTE EXTRAORDINARIA.
La duda permanecía, a bordo de la Salyut 6, porque además, durante todo el primer día, Kovalyonok se había guardado bien de comunicar a tierra 'que tenían estos extraños compañeros de viaje. Solamente después de 24 horas, y tras haber rodado despacio un poco de película, sacando luego fotos individuales, y poniendo por escrito declaraciones comunes con Savinikh (las precauciones nunca son excesivas, y para pasar por locos siempre hay tiempo), Kovalyonok timidamente aludió en un mensaje a la base que "le había parecido haber observado algo", y, vía este cautísimo paso, hasta la revelación final: "¡Aquí tenemos compañía, y no sabemos quienes son!". Pregunta más que justa: "¿Qué debemos hacer?...Respuesta más que obvia: "Continuad teniendo la situación bajo control".
Sin embargo, durante el segundo día y el tercero, los alienígenas se mostraron bien intencionados más allá de toda posible duda, es decir, amistosos. Desde tierra llegó un "¡No" que hizo retumbar la astronave, cuando Kovalyonok lanzó por radio la idea de salir fuera para conocer a los nuevos amigos: "Demos un paseo por el espacio, y tal vez salgan también ellos...". Porque durante ese tiempo, los alienfgenas habían dado señales inequívocas de cordialidad: con aproximaciones muy comedidas, habían llegado hasta treinta metros de la navecilla rusa. "Rusos y alienígenas se habían mirado de frente", en resumidas cuentas.
Pero había acaecido asimismo algo más.
Durante una de estas aproximaciones, por otra parte muy cordiales, Kovalyonok se había colocado en la ventanilla más grande de su navecilla, teniendo bien abierto delante suyo el mapa del sistema solar. Casi se le paró el corazón cuando, por una de las ventanillas mayores, uno de los alienfgenas le mostró el mismo mapa. Idéntico. Y fue en este momento cuando Kovalyonok ¿trastornado por la emoción? levantó los pulgares hacia el alienígena que le mostraba la carta. Y el alienígena levantó los suyos. Y casi inmediatamente, la esfera se desplazó velocísima, como queriendo mostrar su extraordinaria maniobrabilidad. Pero también estos movimientos tenían acaso un motivo más sutil. Por seis veces, la esfera misteriosa se alejó, y por períodos diversos. Kovalyonok los registró exactamente. ¿Contenían un mensaje?
Como era imaginable, el mensaje ha sido descifrado. Y precisamente por los matemáticos a las órdenes del General Beregovoy. Entre estos matemáticos, estaba el profesor Boris Katzenbogen; un experto en computadoras que, justamente, participó en aquella famosa conferencia de los doscientos, en Moscú. Pero ahora Katzenbogen no está ya en Rusia. Ha obtenido el permiso para emigrar a los Estados Unidos. Ha sido fácil encontrarle, para mí que tenía necesidad de agregar otros detalles a esta casi increíble historia cósmica mía.
Katzenbogen dice: "Kovalyono, con una lámpara apuntada contra el alienígena, a la ventanilla de su esfera, señaló el número 101101. Un destello breve para el cero, uno largo para el uno. Fue una idea genial. Porque antes, vía radio Morse, había lanzado en vano el mensaje, en ruso: "Los cosmonautas soviéticos saludan a los visitantes de la Tierra".
Después, en inglés, había preguntado, siempre por la radio: "¿Nos recibís?... Probó a repetir el mensaje con la lámpara. Nada que hacer. Fue entonces cuando lanzó al cosmos su "101101". Y de la esfera de los alienígenas llegó la respuesta. Y fue ingeniosísima.

LOS ALIENIGENAS SE VAN (PERO QUIZAS HA HABIDO UN NUEVO ENCUENTRO):
En efecto, con los destellos sucesivos, no llegó la repetición de la cifra de Kovalyonok, sino un logaritmo suyo. De la esfera decían: "En matemáticas hablamos el mismo lenguaje". Inmediatamente después, los alienígenas salieron de su esférica navecilla y comenzaron a moverse en el espacio. Eran altos, todos ellos, de casi dos metros. Y era extraordinario verlos mover en el espacio porque evidentemente, los instrumentos de propulsión que usaban habían sido miniaturizados al máximo, y no se adivinaban bajo los trajes espaciales (que eran los mismos llevados a bordo). No se aproximaron a la navecilla rusa, sino que se movieron de manera que pudieran ser filmados.
La esfera de los alienígenas dejó a los rusos de la Salyut 6 en la jornada del 17 de mayo de 19ó1. "No olvidaré jamás las escenas finales de la película de Kovalyonok", ha dicho el matemático ruso Aleksandr Kasantsev (encontrado por mí, casualmente, en Moscú, y que antes me ha revelado haber sabido de un nuevo encuentro allá arriba en el espacio, entre rusos y alienigenas). Ha querido añadir: "Se ha visto muy bien: al cuarto día, los alienígenas parecían de seosos de hacernos llegar un mensaje como queriendo decir: "Nos vamos a ir".
Primeramente iban y venían, con desplazamientos breves pero decididos. Después, finalménte, acaece lo que todos temíamos: la esfera aún estaba allí, pero un instante después estaba ya más lejana, y luego, cada vez más lejana en el infinito. Se volvía cada vez más pequeña, la navecilla aliení'gena, y era como si lanzase un amistoso, cósmico adiós: "¡Hasta pronto, amigos!". Y cuando desapareció del todo, sentimos en e 1 corazón una indescriptible impresión de soledad. ¿Puedo decirlo?, "experimentamos una desgarradora nostalgia por el futuro".




http://saikumisterios.blogspot.com.ar/


 

SAIKU

No hay comentarios:

Publicar un comentario