CONOCIMIENTOS LUNARES






Eugenio Siragusa preguntó mentalmente por el origen de la Luna. La respuesta fue ésta:
La Luna es, en contra de la creencia de los científicos terrestres, tan joven como la Tierra. La Tierra, como la Luna y las otras dos lunas desaparecidas, nacieron con el sistema solar de la explosión de una estrella supernova. Los otros satélites se estrellaron en épocas diferentes sobre el planeta Tierra, destruyendo Mu y la Atlántida.
La Luna está habitada desde hace 175.000 años, justo el tiempo en que la Confederación Interestelar puso allí sus primeras bases. No es aconsejable habitar sobre la superficie lunar porque el núcleo central ígneo cósmico del satélite está en continua contracción, con pérdida de masa. Los cráteres lunares no son debidos a la caída de meteoritos o impactos, sino al vacío que la pérdida de masa de la superficie provoca, causando sedimentos imprevistos. Además, la superficie de la Luna está sometida a tremendos estertores derivados de la influencia de los océanos terrestres. Cuando el coloquio hubo terminado, la nave emprendió nuevamente el viaje de regreso. En total, Eugenio Siragusa había recorrido 470.000 kilómetros y el viaje había durado exactamente dos horas y veinte minutos. El trayecto había sido: Tierra Luna Negra Tierra.
Unos días después del aterrizaje del Apolo XII, el 28 de julio de 1969, el Centro Studi Fratellanza Cósmica hizo público por primera vez, un comunicado que hacía referencia a un viaje cruzado de naves terrestres y extraterrestres. El comunicado estaba firmado por Adoniesis y decía así:
El día 21 de diciembre de 1968 partía hacía la Luna desde la Tierra, la nave Apolo VIII con tres astronautas a bordo que dieron las primeras vueltas en torno al satélite. Ese mismo día, partía desde Venus con dirección a la Tierra, una gran astronave. Este gesto quería ser una simbólica pero real expresión de la unidad fraterna entre terrestres y extraterrestres.
A más de 400 metros bajo la superficie de la Costra Lunar, el hombre del planeta Tierra puede encontrar los elementos necesarios para la supervivencia.
Por la natural funcionalidad de la estructura bio física del hombre, es posible encontrar bajo la superficie lunar aquellos elementos (oxígeno, presión y agua) que le son imprescindibles en cantidad suficiente para permitiros una larga permanencia sin necesidad de hacer uso de escafandras, bombonas de oxígeno o complicados trajes espaciales.
Actualmente, la ciencia terrestre no está en grado de poder conocer las particulares condiciones en que se encuentran los cuerpos celestes cuando han perdido una considerable masa del núcleo ígneo cósmico.
Es también verdad que la ciencia terrestre desconoce la radical mutación que se produce en el anillo magneto esférico cuando se inicia la progresiva absorción hacia el centro de toda la masa del cuerpo celeste.
Esta absorción, del anillo magneto esférico hacia el centro, es debida a la pérdida progresiva de masa del núcleo ígneo-cósmico.
Tal absorción, además de provocar la compenetración de los elementos atmosféricos sobre el plano físico, produce también una modificación sustancial de las fuerzas cohesivas de la materia en una consiguiente contracción de toda la masa hacia el centro. Nuestras bases espaciales, instaladas desde hace milenios sobre vuestro satélite, se encuentran en el hemisferio lunar invisible desde la Tierra. Las zonas que ofrecen mayor seguridad para un alunizaje son las que vosotros llamáis en la Tierra mares.

de Siragusa , el contactado




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SAIKU

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