Howard Carter y la maldición deTutankamon.


Howard Carter; “Veo cosas maravillosas”

Un nueve de mayo, hace 138 años, nacía  Howard Carter, aquel arqueólogo inglés que en noviembre de 1922, halló la momia del joven faraón Tutankamon y sustesoros intactos en el Valle de los Reyes.
Un acontecimiento que cautivó al mundo.
¿Que ves Carter?, preguntó su colega Carnarvon en pleno éxtasis del descubrimiento;"Veo cosas maravillosas" contestó el arqueólogo.
Aprovechamos la ocasión para reeditar un post sobre este célebre  hallazgo que renovó y suscitó el interés del mundo occidental por la egiptología.

La legendaria maldición de Tutankamon

Ampa Galduf/ Arquehistoria

En 1935 la cifra total de muertos relacionados con Tutankamón sumaba veintiuno; en las décadas posteriores, más personas relacionadas de manera distinta con la momia, murieron o sufreron accidentes en circunstancias extrañas.

Un egiptólogo afirmó, por aquel entonces, haber descifrado la inscripción que había sobre la entrada de la tumba, “La muerte vendrá con alas ligeras sobre todo aquel que se atreva a violar esta tumba”. La famosa inscripción jamás pudo ser encontrada nuevamente, los trabajadores de Carter destruyeron la pared que la tenía escrita.
En un principio, todos estos fatales desenlaces se fueron relacionando con el hallazago de la tumba y con una posible maldición del joven faraón Tutankamon. Pero con el tiempo esta teoria sobrenatural de la maldición de Tuntakamón ha quedado en la leyenda, ya que, a dia de hoy, sigue sin tener ninguna base científica.

El inicio de la  “Maldición”

Parece ser que tanto Carter como su colega Carnarvon  fueron los primeros que entraban en aquella tumba desde que fuera sellada hacia 3000 años. Pero pocos días después del hallazgo, comenzaron a suceder una serie de incidentes que han sido interpretados posteriormente, por algunos visionarios como sucesos paranormales. Lo cierto es dias despues del descubrimiento Lord Carnarvon, el promotor de la expedición, fue picado por un mosquito en la mejilla izquierda.
No le prestó la menor atención a la picadura de mosquito, era algo de lo más común en Egipto, que ocurría día a día y a millares de turistas y locales. Pero una semana después, mientras que se afeitaba se cortó encima de la picadura anterior. De repente, un par de días más tarde comenzó a sentirse mal de salud. Y se agravó tanto que tuvo que ser trasladado al Cairo con urgencia. Una grave infección le había atacado la garganta, el oído interno y el pulmón derecho.
Tras sufrir una terrible agonía plagada de dolores horrendos y deformaciones físicas, incluida la caída de todos los dientes, unos días más tarde, a las dos de la madrugada, falleció.

La leyenda

Según cuenta la leyenda, la maldición recayó sobre aquellos que presenciaron la apertura de la tumba del faraón egipcio en el Valle de los Reyes, cerca de Luxor, Egipto, en febrero de 1923 , todos del entorno de Carter.
Decoración de la cámara mortuoria
Y para reforzar el carácter sobrenatural de la leyenda, cuentan que el perro de Carnarvon, emitió un largo aullido en el instante en que su amo pasó a mejor vida, para luego caer muerto él también.

Malos presagios

Carter había instalado en la tumba del faraón egipcio  una jaulita con un canario, cuyo canto ponía algo de alegría en el sombrío ambiente. Una tarde notó que el canto se interrumpía bruscamente y, al levantar la vista, vio una cobra (la serpiente guardiana de los faraones y encarnación de la diosa Edjo) devorando a su infortunada mascota

¿Muertes extrañas o coincidencias?

El secreto que envuelve a Tutankamon,la leyenda sobre su maldición y el misterio del Antiguo Egipto siguen latentes
Se cuenta que Lord Carnavon tenía un medio hermano, Audrey Herbert, quien entusiasmado por el descubrimiento  se trasladó a Egipto a fin de estar presente cuando encontraran la Cripta Final. De vuelta a Londres, sin causa prevista o lógica cayó muerto en el piso de su dormitorio mientras se preparaba para tomar un baño.
Poco después, también fue sonado que el más cercano ayudante de Carter, Arthur Mace siguió la misma suerte de los Carnavon, ya que moría de forma fulminante en el hotel que ocupó Lord Carnavón en el Cairo.
Douglas Reíd, el radiólogo que había trabajado bajo las órdenes de Carter sacando radiografías de la momia en la tumba siguió el mismo camino. Repentinamente enfermó de cansancio y agotamiento, tuvo que regresar a Suiza, su país natal. Allí fallecía dos meses después sin causa conocida.
Desgraciadamente, las muertes repentinas se seguian produciendo. La secretaria de CarterBethel, moría de un ataque al corazón. Cuando su padre se enteró de la noticia falleció al lanzarse de un séptimo piso. Un profesor canadiense, amigo de Carter recorrió la tumba pocos después del hallazgo, sólo para regresar al hotel en el Cairo y morir víctima de un ataque cerebral.

Escépticos

El arqueólogo australiano Mark Nelson,  se dedicó a estudiar minuciosamente los hechos que originaron este mito sobre el faraón egipcio.Este investigador de la Universidad de Monash, Australia, tras analizar  la historia personal de todos los que estuvieron presentes al abrirse la tumba concluyó lo siguiente:
“El evento fue presenciado por 25 personas, mientras que otras 19 del mismo equipo se encontraban en Egipto, aunque no en la zona donde se ubica la tumba, en el preciso momento en que ésta fue abierta.
Nelson encontró que los las personas sujetas a la maldición vivieron menos años que el otro grupo, pero que, de todos modos, alcanzaron en su mayoría los 70 años.
“Había muchos personajes interesantes en la excavación de 1920 y creo que esto sumado a las circunstancias particulares de la expedición, contribuyó a mantener el mito vivo. Pero no encontré ninguna prueba científica que lo justifique”, concluyó el investigador.

Conclusión:

No hay explicación científica para las misteriosas muertes que azotaron a los relacionados con el descubrimiento de la tumba de Tutankamon. Sin embargo, hace años aparecia publicado que:
…”Un profesor de medicina y biología de la Universidad de El Cairo, el Dr. Ezzedine Taha, convocó el 3 de noviembre de 1962 a un grupo de periodistas para decirles que había resuelto el enigma de la maldición faraónica.
Había caído en la cuenta de que gran parte de los arqueólogos y empleados del Museo de El Cairo sufrían trastornos respiratorios ocasionales, acompañados de fiebre. Descubrió que las inflamaciones eran producidas por cierto hongo llamado”Aspergillus niger”, que posee extraordinarias propiedades, como poder sobrevivir a las condiciones más adversas, durante siglos y hasta milenios, en el interior de las tumbas y en el cuerpo de los faraones momificados.
Poco después de hacer estas declaraciones el Dr. Ezzedine Taha moría en extrañas circunstancias en un accidente con su automóvil”.


El descubrimiento de la tumba de Tutankamon marcó un hito histórico en la Egiptologia. Noventa años después, dicho hallazgo todavía sigue rodeado de todos estos mitos que, aún sin base científica, seguirán alimentando la eterna maldición de Tutankamón.


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SAIKU

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