Julio Verne: ¿Científico o profeta?


JULIO VERNE


Julio Verne, conocido por su extensa y maravillosa obra, esconde un misterio que muchos intentan develar. Visionario, genio, adelantado a su tiempo, sus novelas fueron y siguen siendo un objeto de culto.

¿Todos conocen a Julio Verne? Seguramente sí, todos hemos escuchado de él, un escritor francés de novelas de aventuras; muchos también habrán leído durante su infancia o juventud alguna de sus fascinantes obras, remontando la imaginación hacia el espacio, el centro de la tierra o algún otro sitio maravilloso. Pero, ¿quién fue ese hombre? Jules Gabriel Verne, más conocido para nuestra lengua como Julio Verne, es considerado uno de los padres de la ciencia ficción. Es también el segundo autor más traducido de todos los tiempos, y algunas de sus obras han sido adaptadas al cine. Pero no todo queda en el marco de la fantasía; Verne predijo con gran exactitud en sus relatos la aparición de algunos de los productos generados por el avance tecnológico del siglo XX; la televisión, los helicópteros, los submarinos o las naves espaciales. Sin duda fue un a persona adelantada para su tiempo; algunos hasta se animan a afirmar que podría ser un profeta que, plasmando sus predicciones en las novelas de ciencia ficción, fue de gran influencia para el posterior desarrollo de la ciencia.
Más allá del tiempo
En su libro “De la Tierra a la Luna”, escrito en 1856, se puede leer su anticipación a la llegada del hombre a la Luna, siendo que está escrito más de un siglo antes de que la primera misión espacial tripulada a nuestro satélite hiciera realidad esa fantasía. Verne escribió que un gran cañón lanzaba un enorme proyectil a la Luna. Las dimensiones y el peso imaginado por Verne para esa “bala”, eran prácticamente las mismas que las del Apollo XI. Esa “bala” se llamaba Columbiad, llevando tres astronautas a bordo, igual que sucedió con el módulo Columbia de la misión Apolo. Verne decía que, dicho lanzamiento, sería observado por un gran telescopio situado en las Montañas Rocosas, como así ocurrió.
Por otra parte, el conocido submarino atómico construido por los Estados Unidos es de similares características al descripto en su magistral obra: “Veinte mil leguas de viaje submarino”; Nautilus, conducido por el Capitán Nemo, está propulsado por una forma de energía “limpia e inagotable”. En esta obra describe el conocimiento sobre criaturas marinas y diferentes especies de peces, aún desconocidas o que se creían ya extinguidas, de las que se ha demostrado con la tecnología actual que existen y que aún permanecen. Y las descripciones son realmente sorprendentes para alguien que jamás pudo sumergirse en las profundidades de un océano.
Verne escribió sobre París como una metrópoli movida por la electricidad, con un faro de hierro junto al Sena que iluminaría la ciudad; habló del fax, del submarino, algunos automóviles, los rascacielos,fotocopiadoras, de una tecnología inimaginable en su época, del helicóptero, carros de combate, alambradas eléctricas, del cine sonoro, realizó planos detallados de sumergibles, escafandras, aeronaves.
Sin embargo, lejos de creerse un profeta, él mismo afirmaba: “Le sorprenderá quizás saber que no me enorgullece particularmente haber escrito sobre el automóvil, el submarino, el dirigible, antes de que entraran en el dominio de las realidades científicas. Cuando he hablado de ellos en mis libros como de cosas reales, ya estaban inventados a medias. Yo me limité simplemente a realizar una ficción de lo que debía convertirse después en un hecho (…) Cada hecho geográfico y científico contenido en cualquiera de mis libros ha sido examinado con mucho cuidado y es escrupulosamente exacto”.
Se sabe que durante su vida invirtió mucho dinero en viajar, que su obra esconde significados ocultos, que su lenguaje puede traducirse a números y que antes de morir quemó archivos con criptogramas y anagramas donde escondía la técnica utilizada para los mensajes cifrados en sus novelas. Lo cierto es que todo en Verne es misterioso y enigmático. Aún así, logrando cumplir su objetivo de tender un puente entre la ciencia y la literatura, acercando los avances científicos y el espíritu aventurero de la época a todos los públicos, Verne fue un novelista, un profeta, un estudioso, un visionario de la tecnología que podía ver mucho más allá de lo nadie en ese momento podría imaginar. Algún día sabremos por qué.
VERNE, AL CINE
33 novelas de Julio Verne fueron llevadas al cine. Con ellas se hicieron 95 películas en varios idiomas. Algunas de los títulos más conocidos son: Viaje a la Luna; 20.000 leguas de viaje submarino; Miguel Strogoff; La vuelta al mundo en 80 días; Viaje al centro de la Tierra; De la Tierra a la Luna; La isla misteriosa; Los hijos del capitán Grant; Cinco semanas en globo; La luz del fin del mundo.
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SAIKU

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