Los Anunnaki y Su Relación Con Las Leyendas Sobre Dragones (parte 8)


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Se dice que el sacrificio humano a los “dioses” en el mundo antiguo era en honor de los reptiloides, que demandaban estos rituales. El ritualismo es un rasgo del cerebro reptil. En el momento de la muerte por sacrificio, la adrenalina se acumula en la base del cerebro. Esto es lo que se dice que los reptiloides quieren. Los antiguos sacrificios se hacían en honor a los dioses anunnaki reptiloides, y parece que continúan actualmente. Los reptiloides no tienen emociones ni sentimientos y, en el cuarto nivel dimensional, se alimentan de la energía de las emociones humanas de baja vibración, como el miedo, la culpa y la agresión. Cuando emitimos tales emociones su energía resuena a la frecuencia cuarta dimensional más baja y allí es absorbida por los reptiloides. Cuanto más cantidad de estas emociones puedan ser estimuladas, más energía reciben los reptiloides. Por esta razón estimulan las guerras, el genocidio humano o las masacres de animales y humanos, ya que generan una energía negativa altamente cargada. Por la misma razón promocionan los rituales de magia negra y los sacrificios. El programa de reproducción reptiloide parece haber producido un híbrido anunnaki – humano (tal vez Adán) hace unos 200.000 o 300.000 años. Parece evidente que lo que los reptiloides hicieron en Marte, lo han hecho en la Tierra. Se infiltraron en la población local mediante cruzamientos y se apoderaron del lugar. Parece que ya había linajes reptiloides – arios entre los marcianos cuando vinieron a la Tierra. Una de las ubicaciones principales de los anunnaki y los marcianos (o arios), particularmente durante y después del cataclismo de Venus, alrededor del 4.800 a.C., fueron las montañas de Turquía, Irán y Kurdistán, y fue desde allí que ellos y sus híbridos reaparecieron cuando las aguas retrocedieron. Fueron ellos los que crearon las civilizaciones en las tierras bajas de Sumeria, Egipto, Babilonia y el valle del Indo. Un centro especial para los anunnaki parecen haber sido los Montes Cáucasos y ésta es un área que aparecerá una y otra vez en la historia. Probablemente había un programa de reproducción en esta región, posiblemente subterráneo, que produjo un muy grande número de híbridos reptiloide – humano. Curiosamente, parece que en esta región abundan de personas con Rh negativo. A menudo bebés con Rh negativo se vuelven de color azulado inmediatamente después del parto. Éste es el origen del término “sangre azul” para los linajes reales. Se especula que los linajes azulados podrían ser de descendencia marciana. Y, de hecho, hay muchas más personas blancas con Rh negativo que de otras razas. Los genes de los Draco albinos parecen haber sido usados para crear los linajes híbridos reptiloide – humano que han gobernado el mundo desde tiempos remotos. Éstos eran los conocidos por los antiguos como los semidioses, que recibieron la tarea de intermediarios, de controlar a la población y dirigir el mundo de acuerdo con el programa de sus amos reptiloides.
Lo que parece claro es que mientras los anunnaki se cruzaron con muchas razas de la Tierra, la raza blanca ha sido su vehículo principal para apoderarse del planeta. Y los Draco de la realeza, en la cumbre de su jerarquía, son blancos albinos. Un cambio muy importante parece haber tenido lugar poco después de los trastornos de Venus, porque la cultura Ubaid, en lo que es ahora Irak, veneró a dioses que fueron retratados como reptiles – humanoides, mientras los sumerios (4.000 a 5.000 a.C), que vivieron en la misma área, retratan sus dioses como muy humanos. Este cambio, y el programa de cruzamiento en la región de Cáucaso, están seguramente conectados. La élite anunnaki-humana fue descrita por los sumerios y hay muchos otros relatos del cruzamiento entre extraterrestres y humanos, o de los “dioses” que se cruzaban con la humanidad. Esto está claramente indicado en el Génesis, donde se dice: “Cuando los hombres empezaron a multiplicarse sobre la tierra y les nacieron hijas, los hijos de Dios se dieron cuenta que las hijas de los hombres eran hermosas, y tomaron por esposas aquellas que les gustaron. En ese entonces había gigantes (Nefilim) sobre la tierra, y también los hubo después, cuando los hijos de Dios se unieron a las hijas de los hombres y tuvieron hijos de ellas. Estos fueron los héroes de la antigüedad, hombres famosos“. De acuerdo con las traducciones de Zecharia Sitchin, la palabra Nefilim se relaciona con “Aquellos que bajaron“, mientras otros dicen que significa “los caídos“. La palabra “famosos” en ese pasaje en el Génesis es traducida de la palabra sumeria shem. Esto ha sido traducido en la Biblia como relacionándose a “nombre“. Sitchin dice que el significado verdadero de shem es “vehículo del cielo“. Dice que viene de la raíz shu mu, que significa “eso que es un MU“, y un MU era una nave voladora, dice. Así que “hombres de renombre” se convierte en “hombres o personas de los vehículos del cielo“. Fueron éstos los que se cruzaron con mujeres humanas. Este pasaje en el Génesis, sugeriría, el cruce entre los extraterrestres o intraterrestres con humanos para producir los híbridos reptiloides – humanos. El término “hijos de Dios” viene del hebreo beneha-elohim, que se traduce realmente como “hijos de los dioses“. Los vástagos de estos encuentros sexuales fueron los gigantes de las leyendas y hay muchos registros del nacimiento de estos híbridos. Hay numerosos relatos en todo el mundo antiguo, en cada continente, de una raza gigante, y el Goliat bíblico bien podría haber sido simbólico de estas personas.
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Los nativos americanos tienen muchos relatos de gente de las estrellas que bajan de los cielos para reproducirse con mujeres humanas. Alex Christopher dice que un común denominador en la abducción de humanos por reptiloides, en los Estados Unidos, parece relacionarse con el linaje de la persona, particularmente los que descienden de nativos americanos. Los hopis dicen que se originaron en el interior de la Tierra. El texto etíope, el Kebra Nagast, tiene miles de años de antigüedad, y hace referencia al enorme tamaño de los bebés producidos de las uniones sexuales entre humanos y “dioses“. Dice lo siguiente: “Las hijas de Caín, con quiénes los ángeles (supuestos extraterrestres) habían concebido, eran incapaces de parir sus hijos, y murieron. Habiendo abierto los vientres de sus madres aparecieron por sus ombligos“. Describe cómo algunos de estos bebés gigantes fueron extraídos mediante una operación cesárea. Sobre el concepto Nagas (de Nagast), debemos recordar que eran “dioses serpiente” hindúes que cambiaban de forma. En el libro de Noé, y su derivado, el libro de Enoc, es descrito un parto extraño de un niño no humano, que resulta ser Noé, el héroe del Diluvio. También aparecen referencias a ello en los Rollos del Mar Muerto, registros escritos hace 2.000 por la comunidad de los Esenios, en Palestina, que incluían mucho material del libro de Enoc. El extraño niño a quién describen los textos es el hijo de Lamec. Se dice que era diferente de un ser humano y se parecía más “a los hijos de los ángeles en el cielo“. El hijo de Lamec, Noé, es descrito como de piel blanca y de cabello rubio, con ojos que hacían que la casa entera “brillara como el Sol“. Seres de cabello rubio y ojos azules, con ojos tipo láser, es una descripción de “dioses” que abarca miles de años y aparece en múltiples culturas alrededor del mundo. Lamec pregunta a su esposa sobre el padre del niño: “Mira, pensaba entonces dentro de mi corazón que la concepción era (debida) a los Observadores y a Los Sagrados y al Nefilim. Y mi corazón estaba preocupado dentro de mí debido a este niño“. En el Shahnemeh o el Libro de los Reyes, la historia legendaria de Irán, compilada en el 1010 d.C. por el poeta árabe Firdusi, describe el parto de un bebé llamado Zal,  hijo de un rey llamado Sam. Otra vez el rey está horrorizado por la apariencia espantosa de su hijo, que tiene un cuerpo muy grande “tan limpio como la plata, cabello tan blanco como el de un anciano y como la nieve, y una cara comparada con el Sol“. Sam llama a su hijo un niño demonio, un niño de los devas, seguramente los Observadores. Como los patriarcas del Antiguo Testamento, los iraníes parecían tener una aversión a niños nacidos con características sumamente blancas. ¿Y quiénes se dice que son blancos albinos?. La jerarquía real de los Draco.
El texto del Shahnemeh dice de Zal:”Ningún ser humano de esta tierra podría parir a tal monstruo, debe ser de la raza del Demonio, aunque todavía humano en forma y cara, si no un demonio, él al menos, parece una bestia coloreada de fiesta“. Zal se casa después con una princesa extranjera llamada Rudabeh, hija del rey Mehrab, rey de Karbul y descendiente del rey Serpiente Zahhak, que se decía había gobernado Irán durante mil años. Éste era uno de los linajes reptiloides y, de acuerdo con esto, la princesa Rudabeh es descrita como una mujer alta como un árbol de teca, blanca marfil, etc., las características familiares de los vástagos anunnaki – humanos. Estas descripciones abundan para las líneas reales de Irán y del Cercano Oriente, así como también su comparación con árboles debido a su gran altura. El derecho de gobernar en virtud del linaje familiar es el origen del “derecho divino de los reyes“, un sistema que continuó cuando estas familias se expandieron en Europa. Incluso el título británico de Sir, otorgado por la Reina a sus súbditos destacados, viene de una antigua diosa serpiente llamada Sir, que se relaciona a la diosa de los anunnaki, Ninlil o Ninkharsag, según las Tablillas Sumerias. Su marido, Enlil, fue llamado la serpiente de los ojos brillantes. Su hermano, Enki, era también conocido como una serpiente, y su emblema eran dos serpientes entrelazadas, el símbolo de su “centro del culto” en Eridu, Sumeria, así como de la profesión médica. Este símbolo es conocido como el caduceo. Esta información se encuentra en las Tablillas Sumerias, según Zecharia Sitchin. Por ello es sorprendente que Sitchin dijera que no había evidencia de una raza serpiente. ¿Por qué Sitchin diría esto?  de todas maneras, todo parece indicar que los anunnaki y los Observadoresson la misma raza reptiloide, o las “serpientes con los ojos brillantes” identificadas por Christian y Barbara O’Brien en su libro Genius of the few (Genio de los pocos). El investigador Andrew Collins afirma que posee una estatuilla de cobre cananita retratando a uno de sus dioses alrededor del 2000 a.C. Tiene un cuello serpentino y una cabeza con un tipo de capucha similar al de una cobra, que se dobla para formar un tocado como de serpiente. Durante los miles de años de existencia de estos linajes híbridos reptiloide – humanos, se han integrado más en la población general y, por lo tanto, se distinguen menos físicamente. Pero la estructura genética básica permanece y la Hermandad de la Serpiente mantiene detallados registros genéticos de quién la tiene y quién no. Christian y Barbara O’Brien dicen que si los anunnaki se hubieran cruzado con la humanidad hace cientos de miles de años y luego se hubiesen vuelto a cruzar con ella otra vez hace aproximadamente 30.000 años, el resultado del segundo cruzamiento sería una estructura genética que sería 75 % anunnaki y 25 % humana. Probablemente hubo otro programa de reproducción más reciente, después de la catástrofe causada por la irrupción de Venus en el Sistema Solar hace unos 7.000 años. Estos linajes más recientes serían más anunnaki que las versiones previas. Éstos son los hibridos reptiloides que se cree dirigen el mundo actualmente. Y es precisamente este alto porcentaje de genes reptiloides lo que les permite cambiar de forma entre reptiloides y humanos.



Fuentes:
  • Zecharia Sitchin – Crónicas de la Tierra
  • David Icke – El Mayor Secreto
  • Arthur David Horn – Los Orígenes Extraterrestres de la Humanidad
  • William Bramley – Dioses del Edén
http://oldcivilizations.wordpress.com/2014/05/29/los-anunnaki-y-su-relacion-con-las-leyendas-sobre-dragones/




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