Los Restos del Arca de Noé


El 18 de noviembre de 1997 apareció un artículo en el Washington TimestituladoCIA spy photos sharpen focus on Ararat Anomaly publicado por Bill Gertz. Este artículo suponía el final de una larga lucha por conseguir la desclasificación de las fotos realizadas por la CIA, durante la Guerra Fría, del monte Ararat donde supuestamente se podían observar los restos del Arca de Noé. 
A lo largo de la historia muchos han sido los que han buscado el Arca y muchos más los que dicen haberla encontrado. Sin embargo bastó un artículo del Washington Times para destapar la caja de Pandora.
Todo empezó el 17 de Junio de 1949 cuando un avión de las fuerzas armadas estadounidenses espiando a los rusos, como tienen por costumbre, sacó unasfotos del monte Ararat en Turquía, cerca de la frontera con Rusia. El análisis posterior de las fotos reveló una anomalía, como se ha dado en llamar, dos kilómetros debajo de la cima oeste del monte (la vertiente rusa) a 3000 metros de altitud. Este descubrimiento (a 100 metros del lugar en que Navarra encontró los restos de madera y muy cerca del monasterio Echmiadzin vd. buscadores) despertó el interés de la Central de Inteligencia y realizóposteriores fotografías con aviones espía U-2 y SR 71. A esta misión en plena Guerra Fría se le llamó Operación Noé. Posteriormente se llegó a utilizar los satélites KH9 y KH11. Gracias al esfuerzo de Porcher Taylor, que siendo cadete en West Point oyó hablar de estas fotos y mantuvo una tensa lucha con el gobierno para obtenerlas, podemos observar la anomalía en diversas páginas web como nohasarksearch.com o Ararat Anomaly (publicada por el propio Taylor). Cuando el gobierno estadounidense publicó las fotos hechas por el satélite Eros a principios de los noventa resurgió con fuerza la búsqueda del mítico navío.
Resultará de gran utilidad para la exposición de una conclusión lógica enumerar los argumentos a favor  de la existencia del Arca de Noé y hacer un balance: 
A favor:
  • La narración de este mito en muchas mitologías, algunas aisladas geográficamente y por tanto sin posibilidad de conocer el mito a través de otras culturas.
  • Los innumerables testimonios que afirman la existencia del Arca y que incluso, como Fernand Navarra, han aportado pruebas.
  • La existencia de un estrato de barro y arena arcillosa de casi tres metros de profundidad descubierta en 1919 por Sir Leonard Woolley durante sus excavaciones en Ur. Posteriores cálculos demostraron que se trataba de una gigantesca inundación acaecida el 3.500 a.C. (época Al-Ubaid) que sumergió un área de casi 80.000 kilómetros cuadrados. Los estudiosos opinan que todo ese fango debió ser depositado por un frente de agua de 100 metros de altura. Este estrato se repetía en otros muchos lugares. El arqueólogo Stephen H. Langdon lo encontró en Kish
  • En el monte Judi (donde el Corán localiza el Arca) se han encontrado 11 gigantescas piedras estabilizadoras como las utilizadas por los navegantes de la antigüedad.


La Biblia, en el libro del Génesis (capítulos 6 al 9) nos narra la extraordinaria historia del diluvio universal y el arca que fue construida para salvar la raza humana y preservar la creación. Pero, ¿tenemos vestigios de que realmente el arca existió?

Cuando Dios observó la violencia, la maldad y, en definitiva, los pecados del género humano, decidió borrarlo de la faz de la tierra, acabar con todo. Y lo haría provocando un gran diluvio cuyas aguas arrasarían la superficie del planeta. No obstante, reconoció a un hombre bueno, a un hombre justo: Noé. Él sería el elegido para preservar la dinastía del hombre.

El creador avisó a Noé de lo que iba a ocurrir, y le dio instrucciones detalladas de qué debía hacer para salvarse él, su esposa y también a sus hijos Sem, Cam y Jafet (así como sus respectivas mujeres). Su misión era construir un arca en la que, además de su familia, introduciría siete parejas de cada uno de los animales puros y una pareja de los impuros. Con suficiente alimento para todos.


Las indicaciones fueron precisas: Un barco con forma de casa y un tejado a dos aguas. Multitud de estancias. 300 codos de eslora, 50 codos de manga y 30 codos de puntal. Las medidas, aunque de todo punto insuficientes para la diversidad animal del planeta, sí son adecuadas para la navegabilidad y los rigores de las aguas bravas. Según las escrituras, llovió durante 40 días y 40 noches. Después, las aguas fueron descendiendo en su nivel, y el arca fue a asentarse sobre el monte Ararat.

El monte Ararat se halla en la actual Turquía, y tiene 5.165 metros. En 1959 un piloto aéreo turco tomó unas fotografías del monte, en las que parecía vislumbrarse los restos de un barco, algo que corroboraron expertos como el experto estadounidense en fotogrametría Brandenburger, posteriormente. Sus dimensiones coincidían, además, con las medidas del arca descritas en la Biblia.

También el explorador francés Ferdinand Navarra visitó el monte en varias ocasiones, en los años 50, llegando a encontrar un gran madero tallado, que debió pertenecer a una enorme estructura más compleja. Llevó los restos a Francia para ser estudiados.

Estas son algunas de las exploraciones que hicieron soñar al hombre moderno con la demostración fehaciente de las palabras del Génesis. Se han sucedido, a lo largo de los años, diversas expediciones, la mayoría de ellas fracasadas. En otras, no se obtuvieron resultados concluyentes.

No podemos todavía afirmar ni negar la realidad del arca. Es cierto que existe una anomalía en el monte Ararat, que todavía no ha podido ser demostrada, confirmada, ni desmentida. No obstante, si el descubrimiento de una milenaria arca de madera en dicho monte se produjese, lo que conseguiríamos no sería una respuesta a una pregunta sino, probablemente, cientos de preguntas sin respuesta.

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SAIKU

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