LA ORDEN DE LA MANO ROJA

El Scriptorium del Monasterio está bajo la dirección de su Prior, el Hermano Felipe. Esta sala alberga documentos y archivos, códices y pergaminos de las más grandes y más antiguas civilizaciones del mundo. Roma, Grecia, Egipto y Babilonia, Creta y China, Tibet y Troya, Atlantis, Mu y Admona, y aun antes. De bibliotecas ocultas como ésta provendrán todos los Retiros Interiores de la Gran Hermandad Blanca, la antigua y verdadera historia de nuestro planeta y su gran revelación para el hombre moderno. ¡El hombre se sorprenderá mucho cuando descubra cómo sucedió la historia en realidad! Anteriormente, las fuerzas oscuras habían escrito la historia tal como querían que se la interpretase.
La antigua Orden de la Mano Roja ha trabajado a todo lo largo de la historia de la Tierra para conservar la Sabiduría Secreta, el Conocimiento Arcano. Los miembros de esta Orden son los guardianes del vasto depositario de la Tierra que contiene tesoros más preciosos que el oro o las gemas. Son ellos quienes poseen los secretos que son la herencia del hombre en América del Sur.
El continente no fue meramente una extensa zona colonizada en su costa Oeste por los Lémures, y en la Este por los Atlantes. Si bien es cierto que esas dos grandes civilizaciones de los océanos Atlántico y Pacífico colonizaron parte de la América del Sur, esto sucedió sólo unos pocos miles de años antes de la destrucción final de las madres patrias. ¿Qué existía, pues, en el gran continente sudamericano antes que la influencia cultural de Atlantis y Lemuria dejara sentir su peso?
El 27 de mayo de 1957, un antiguo secreto, sólo conocido otrora por los maestros más elevados, fue revelado al mundo Exterior por intermedio de la Abadía. Era justo que esta formación fuera dada desde la América del Sur donde los aconteceres que se relatan tuvieron lugar en el lejano pasado.
La Gran Hermandad Blanca resolvió que había llegado el momento de revelar dichos secretos en conformidad con las tres decisiones de 1956. Este extraordinario secreto era que la América del Sur existía como la tercera gran civilización mundial junto a Atlantis y Mu. No era tan sólo una colonia sino una civilización por derecho propio, un Imperio Amazónico que estaba culturalmente más allá de sus más famosos y conocidos vecinos en los océanos cercanos. Su arquitectura era más magnífica, su ciencia brillaba más que las otras mientras que su pueblo era físicamente el más hermoso de la Tierra. De muchas maneras desempeñaba el papel de Mentor para los reyes, sacerdotes y maestros de los dos mejor conocidos Continentes Perdidos de la Tierra.
Era diferente de ellos hasta en otro aspecto. Mientras que esos dos continentes se hundieron bajo las aguas del océano, éste permaneció siempre por encima de las aguas, cubierto por la densa selva, esperando ser redescubierto en una época en que el hombre ya no padecería más el hambre del oro y no buscaría la riqueza material de ese Imperio sino sus tesoros más nobles, la clave para una vida más larga, el conocimiento que con el tiempo pondría el Universo a los pies del hombre.
Empero, ¿no es acaso un Continente Perdido? No habría diferencia alguna si estuviese bajo el agua, por que escasos hombres han buscado sus verdades, y aquellos que lo hicieron o bien han desaparecido en el Infierno Verde de la selva, o bien en el olvido del Tiempo mismo. Ahora bien, en la plenitud de este tiempo, la Jerarquía ha decretado que los “Lugares Secretos del Altísimo” entregarán su conocimiento al “Remanente” que permanecerá en la Tierra en los días que seguirán inmediatamente a la catástrofe mundial. El Remanente mismo hará uso de la antigua sabiduría en un Nuevo Mundo que será llevado otra vez a la Hermandad Interplanetaria de nuestro Sistema Solar. La humanidad proseguirá en verdad, su eterna marcha a través del Tiempo y las Estrellas.
Los archivos de la historia de Mu y de su caída, del destino de Atlantis y de los secretos del iluminado Imperio Amazónico conocido en las leyendas con el nombre de Paititi y de los cíclopes que llegaron a la Tierra hace mil millones de años, y de los habitantes del espacio interestelar, existen en cámaras especiales que están ocultas en las grandes Ciudades Perdidas del inexplorado interior de la América del Sur.
Si bien es cierto que nuestros hermanos del espacio nos enseñarán muchas cosas en la Nueva Edad, también nos dicen que es mucho mejor recobrar el así llamado conocimiento perdido de la Edad de Oro o Edad Saturnal de la Tierra en que los hombres hablaban con los dioses y los ángeles. Nos dicen que dicho conocimiento es nuestra verdadera herencia y pertenece a los hombres buscadores de la Verdad de la Tierra. Es un Don Divino del Padre Eterno, y el Hijo está ahora pronto para recibir su herencia. Por lo tanto no es menester confiar únicamente en una gran inteligencia extra-terrestre, porque poseemos nuestro propio conocimiento que nos ha de orientar y llevar al lugar donde estaremos lado a lado con nuestros hermanos y hermanas planetarios. El hombre puede buscar en los cielos de la Tierra una guía en este momento, pero si desea el conocimiento científico debe buscarlo en los lugares secretos, en aquellos lugares donde la Madre Tierra dará a luz un Conocimiento que ha protegido y cuidado dentro de sí durante miles de años, y que no tardará en nacer en el Mundo Exterior de los hombres. En verdad, ya empezaron los dolores del parto.
La Orden de la Mano Roja es tan vieja como el hombre en la superficie de la Tierra. Por doquiera, los arqueólogos encuentran dibujos de una mano pintada de rojo. Es abundante en las paredes de las cavernas en toda Europa, en cuevas que sirvieron de morada en la América del Norte, y se la encuentra en muchas de las paredes de los Templos Mayas en Yucatán, México. La mano misma es un símbolo místico de mucha antigüedad, y los misterios que representa siguen incorporados hoy día a las ceremonias secretas de las logias. Los científicos se han preguntado por qué la Mano Roja está tan en evidencia entre los pueblos del mundo. Y debido a que no conocen ni tienen una mejor explicación, dicen que es sólo la prueba de que los antiguos eran buenos garrapateadores y muy inexpertos.
Mas, para vosotros que sois Estudiantes de Luz, la Mano Roja era y es mucho más que eso. Significa la conservación de todo aquello que era y es bueno y verdadero, mientras que su contrario, la Mano Negra, significa la destrucción del Conocimiento Arcano que se había acumulado durante tantos siglos. Por ejemplo, fue la fuerza de la Mano Negra la que destruyó la Biblioteca de Alejandría, pero fueron los esfuerzos de la Mano Roja los que impidieron una destrucción total y conservaron los documentos más importantes en cámaras ocultas de modo que sólo las copias o los manuscritos carentes de importancia fueron devorados por las llamas que había desencadenado César.
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A los miembros de la Orden de la Mano Roja se los encuentra en muchos de los Retiros Interiores y Escuelas de Misterio en toda la Tierra, y fueron nombrados guardianes de los Lugares Secretos del Altísimo. Esta antigua Orden tiene ahora a su cargo la dirección del grupo expedicionario de la Abadía. Muchos proyectos están en marcha, incluso las investigaciones tendientes a redescubrir la Escritura perdida de los pre-incas y del Imperio de Paititi, la completa exploración y el trazado del mapa de la Gran Muralla del Perú que es similar a la Gran Muralla China y era absolutamente desconocida hasta 1931 en que se la descubrió desde el aire. Esta Muralla es mucho más antigua que los incas o los chimus que los precedieron. El porqué de su construcción y la historia que lo respalda son fabulosos. Otro proyecto tiene que ver con el redescubrimiento de la Energía Lumínica Solar usada por los pre-incas y posteriormente por los incas, que los copiaron. Además hay otro proyecto que se ocupa en el redescubrimiento de la Capital Perdida del antiguo Paititi. Ya es mucho lo que se hizo para que esto se realizara. Asimismo hay otros proyectos que se ocupas que tratan del sistema de túneles subterráneos de los antiguos pre-incas. La Abadía recibió la ayuda de varias universidades sudamericanas y museos y de hombres de ciencia que deseaban cooperar. Esto es inestimable cuando se trata del mundo Exterior y así se pueden lograr los mayores beneficios de los descubrimientos realizados.
Esto es, pues, en realidad la búsqueda de la Mano Roja, la búsqueda de la Verdad, sobre el hombre y la razón por la cual el hombre se halla sobre el Rojo Planeta Tierra, lo que debe aprender mientras se encuentre allí, y adónde tiene que ir en la Nueva Edad que ahora despunta. Si bien, al principio, parece extraño, las Ciudades Perdidas de la América del Sur y los ovnis pertenecientes a los visitantes del espacio, están interrelacionados, y los desempeñan un papel vital en esta obra de la antigua Orden de la Mano Roja.

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