ROERICH Y SHAMBALLA.






En las anotaciones que a dejado Nicolás Roerich en sus viajes en busca de Shamballa se puede leer :

“Estamos presenciando un cuerpo voluminoso, esférico y más brillante que el Sol , que vemos con claridad bajo el cielo azul moviéndose con rapidez”- 


Descripciones como esta se repetían con frecuencia conforme se iban adentrando en ciertos lugares, como Shamballa.

En las llanuras chinas un joven jinete suntuosamente ataviado abordó a la expedición y solicitó reunirse con Roerich a fin de advertirle contra un peligro inminente. 

Los dos departieron durante horas en la intimidad de una tienda, tras lo cual el visitante desapareció. 
El suceso fue confirmado a posteriori por Helena Roerich en varias entrevistas y, más tarde, por su hijo Yuri, quien lo citó en una obra biográfica. 

Por supuesto, Nicolás Roerich se tomó la molestia de describir al personaje físicamente: rasgos euroasiáticos indefinidos y seis dedos en cada mano.

Las principales fuentes esotéricas occidentales sostienen que en Shamballa residía la Fraternidad Blanca, sabios inmortales y grandes iniciados que rigen los destinos del planeta ( hoy desde Miz Tli Tlan)
A Nicolás Roerich le prestan la Chintamani (“piedra de los deseos”, en sánscrito), un objeto que en contadas ocasiones llevaba en público Roerich como colgante. 


Una pequeña indiscreción de Roerich ante un periodista de un rotativo de Nueva York permitió saber, según el artista ruso, que la joya procedía de otro mundo. 

Por supuesto, las declaraciones se tomaron a broma y cimentaron su lama de personaje estrafalario, si bien le proporcionaron la ayuda necesaria para adentrarse en Asia. 






Esta pintura directamente se llama "Chintamani". Se ve a un caballo trasladando la piedra de Orión entre las montañas.

Dicha piedra, más allá de sus poderes sobrenaturales, facilita el cambio, el verdadero cambio espiritual. Este debe realizarse, principalmente, en las profundidades de cada persona para luego mostrárselo al mundo. Roerich conocía su secreto pero lo transmitía tácitamente a través de su arte. El desierto de Gobi, más precisamente Shambhala, parecería ser el punto de encuentro.





“La Chintamani es de un aerolito que procedía de Orion”, afirmó Roerich en su último diario.
Roerich divulgó en su libro El corazón de Asia, que se la entregó el 24 de mar/o de 1920 en Londres un emisario desconocido. Venía dentro de una cajita sellada y permaneció inerte hasta la segunda expedición, cuando se activó al atravesar la región de Xinjiang (China).
La piedra era un gran imán que estaba dolada de radiactividad natural y se escogió a Nicolás Roerich para que la custodiase.
Este curioso objeto mostraba una serie de signos esculpidos en su superficie que podían cambiar de temperatura, densidad, color y peso dependiendo del lugar en el que se encontrase.
Su función era potenciar las capacidades psíquicas e intelectuales de su portador.
Al mismo tiempo ayudaba a intuir cualquier peligro que se avecinase y permitía conocer el porvenir de antemano. 


“Aquellos que conozcan la sabiduría de Shamballa conocerán el futuro”, aseveró a modo de testamento en su último diario.





Este lienzo se llama "Most Sacred" y, en las profundidades de la cueva, hay una reunión de Maestros intraterrestres alrededor de un cofre sagrado y muy luminoso. En los costados del lugar se ven claramente cristales de distintos tamaños. Aparentemente la escena corresponde a una reunión de altas jerarquías espiriturales.


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