COSAS ASOMBROSAS SUELEN CAER DESDE EL CIELO!!


Peces gato de treinta centímetros de largo han caído en Norfolk, Virginia, junto con el granizo .
Restos vegetales, no solamente del orden nuclear, sino helados en la superficie de grandes pedruscos de granizo, enToulouse, Francia, el 28 de julio de 1874 .
La descripción de una tormenta en Pontiac, Canadá, el 11 de julio de 1864, menciona gruesas piedras de granizo de seis centímetros de diámetro: «en el centro de una de ellas es hallada una pequeña rana verde» .
En Dubuque, Iowa, el 16 de julio de 1882, se encontraron dos ranas dentro
de grandes pedazos de hielo caídos del cielo , en las cuales algunas extrañas particularidades indicaban que habían debido permanecer estacionarias o flotar largamente en algún lugar.
El 30 de junio de 1841, peces, uno de los cuales medía treinta centímetros, caían enBoston y, ocho días más tarde, se registraba una caída de hielo y de peces en Derby .
En Timbs' Year Book se habló mucho del fenómeno de Derby: los peces se hallaban en número considerable, su longitud era de seis
centímetros; en Atheneum  se dice que uno de ellos pesaba ochenta y cinco gramos.

El London Times menciona que se identificaron los peces como espinochas, entre los cuales se hallaron fragmentos de hielo a mediofundir y pequeñas ranillas, algunas de las cuales aún estaban vivas. En este caso, pongo aparte la noción degranizo: el efecto de estratificación me parece significativo, pero pienso con mayor agrado en caídas de hielo celeste, dimanante tal vez del Supermar de los Sargazos.
Juzguen ustedes mismos: bloques de hielo de treinta centímetros de circunferencia en Derbyshire, Inglaterra, el 12 de mayo de 1811 ; una masa cuboide de 18 centímetros de diámetro en Birmingham, seis días más tarde ;
otra en Bungalore. India, el 22 de mayo de 1851, del tamaño de una calabaza ; masas de hielo de casi un kilogramo de peso cada una en el New Hampshire, el 13 de agosto de 1851 ; otras tan voluminosas como una
cabeza humana en Delphos, en mitad de un tornado ; otras más, del tamaño de una mano humana, apaleando a millares de carneros en Texas, el 3 de mayo de 1877; o «tan anchas que no podían cogerse con una sola
mano» en un tornado, en Colorado, el 24 de junio de 1877 ; pedazos de hielo de doce centímetros de largo en Richmond, Inglaterra, el 2 de agosto de 1811 ; masas de hielo de treinta y dos centímetros de circunferencia cayeron con el granizo en Iowa, en junio de 1881 ; «trozos de hielo» de veinte centímetros de largo y cuatro de grueso en Davenport, Iowa, en agosto de 1882 ; otras grandes como un ladrillo y de un kilogramo de peso en Chicago, el 12 de julio de 1883 ; pedazos de hielo de medio kilo de peso cada uno en la India, en mayo (?) de 1888 ; trozos de hielo de dos kilos de peso en Texas, en diciembre de 1893 ; otros de medio kilo en un tornado, el 14 de noviembre de 1901 en Victoria .
Por supuesto, estimo que todos estos bloques no fueron originados solamente por tornados, sino desprendidos y después precipitados por ellos. Flammarion cita un pedazo de hielo de dos kilogramos caído en Cazorla,
España, el 15 de junio de 1829; otro de cinco kilogramos caído en Sète, en Francia, en octubre de 1844. Y el Scientific American  señala la caída, en Salina, Kansas, en agosto de 1822, de una masa de hielo de ¡treinta y
seis kilogramos de peso!
El 16 de marzo de 1860, en el transcurso de una nevada en Upper Wasdale, se encontraron bloques de hielo tan gruesos que, a distancia, se hubieran podido tomar por manadas de carneros ; y en Candeish, se recogía en
1828 un bloque de un metro cúbico .
Datos tan numerosos no habían sido reunidos, que yo sepa, nunca antes; y sin embargo, el silencio que los rodea en los medios científicos informados no es habitual.
El Supermar de los Sargazos puede no ser una conclusión inevitable, pero la llegada al suelo de hielo extraterrestre parece muy verosímil. Se ha preferido, lo sé, suponer que se podía tratar de pedrisco congelado.
En el Bul. Soc. Astro. de France  se dice que algunos bloques de hielo grandes como calabazas, recogidos en Túnez, fueron identificados como aglomeraciones de pedrisco.
Sin embargo, cuando, el 14 de enero de 1880, en el transcurso de una violenta tormenta, cayeron sobre la nave del capitán Blakiston varios bloques de hielo, nada tenían que ver con el granizo: «Eran pedazos de hielo sólido de diferentes dimensiones y de formas irregulares, del tamaño de medio ladrillo» .
Y en agosto de 1849, en Ord, Escocia, la informe masa de hielo, de una circunferencia de seis metros, caída «después de violentos estampidos

de truenos», era enteramente hielo homogéneo, salvo un fragmento que se parecía a una aglomeración de pedrisco.

EL LIBRO DE LOS CONDENADOS DE CHARLES FORT


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