RESPUESTAS LOGICAS A MUCHAS PREGUNTAS SOBRE OVNI


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Cuando viajé a través de los Estados Unidos y Europa dando conferencias sobre
Objetos Voladores No Identificados, pedía a la audiencia que formulara las preguntas
que quisiera. Como regla general, todas las preguntas caían dentro de una lista común,
y éste es un intento de contestar brevemente las preguntas que fueron formuladas con
más frecuencia.
Casi todo lo que he visto escrito sobre Objetos Voladores No Identificados ha sido
enunciado por uno o dos grupos distintos de individuos.
Un grupo está representado por creyentes entusiastas inclinados a aceptar
virtualmente al pie de la letra cualquier dato comunicado.
El grupo opuesto está principalmente compuesto por escépticos que miran con aire
superior y autoritario.
Cada escritor escribe su artículo desde su punto de vista y principalmente con el
propósito de justificar su propia posición. Siempre hay en estos trabajos una gran
parcialidad.
Si fuera posible conseguir que la gente considerara el tema en forma fría e imparcial, la
aplicación de la lógica desapasionada a las muchas preguntas que surgen podría
suministrar información de considerable valor y, por consiguiente, reducir el grado de
confusión pública provocado por el continuo y a menudo mordaz debate entre los dos
extremos.
Las posiciones de los dos grupos opuestos son esencialmente éstas:
El primer grupo cree e intenta demostrar que hay amplia evidencia para justificar la
aceptación pública del postulado de que la Tierra está siendo observada o visitada, de
tiempo en tiempo, por seres inteligentes que no son nativos de este planeta.
Si esta suposición es verdad, obviamente el progreso científico de tal raza estaría en un
nivel considerablemente más avanzado que el nuestro. Su cultura podría por
consiguiente hacer valiosas contribuciones a la nuestra, y nosotros deberíamos hacer
todos los esfuerzos posibles para establecer contacto permanente con tales seres, para
nuestro propio bienestar y Desarrollo si no por otros motivos.
Los miembros del segundo grupo habitualmente insisten en que todo esto no tiene
sentido. Ellos afirman que no existe evidencia segura que pruebe que seres inteligentes
procedentes de algún lugar del espacio hayan alguna vez visitado la Tierra. Aun en el
caso de que tales seres existan, están seguros de que se encuentran demasiado lejos de
la Tierra para tener cualquier interés, ya sea en observarnos o en visitar este planeta.
Este grupo también afirma y trata de probar que todo relato de observación de OVNI
puede, con adecuado manipuleo, correcciones y juiciosas escisiones de los datos
aportados, ser adecuadamente explicado en términos de fenómenos terrestres Sin
embargo, en toda controversia donde contienden puntos de vista diametralmente
opuestos, la verdad será hallada, habitualmente a medio camino entre los dos extremos.
No es el propósito de este capítulo argüir en pro de uno u otro lado de la controversia,
sino examinar tan imparcialmente como sea posible algunas de las muchas preguntas
que se presentan.
Siempre que un objeto desconocido OVNI es avistado en nuestro cielo, y su naturaleza
y funcionamiento no puede ser correlacionado inmediatamente con un objeto terrestre
conocido, alguien expresará la posibilidad de que podría tratarse de una nave espacial
trayendo visitantes de algún otro planeta.
Tal sugerencia no encuentra la aprobación de ciertos individuos que, de una manera
egocéntrico, creen que el hombre es lo más importante y nadie puede igualarlo o
sobrepasarlo. Ellos tratan, por consiguiente, de negar o refutar cualquier posibilidad de
este tipo.
La mayoría de nosotros ha nacido y ha sido educado en la creencia, muy satisfactoria
para el propio ego, de que el hombre de la Tierra es la suprema creación del Universo, así
como la razón principal para su creación. Por consiguiente, la existencia de cualquier
inteligencia superior invalidaría esta creencia y nos colocaría por lo menos un escalón por
debajo de ellos. Este es un lugar donde el ego de muchas personas no permitirá jamás
ser colocado, por más cierta que sea la evidencia.

Hay otros individuos, sin embargo, que son capaces de aceptar la posibilidad de tales
formas de vida superiores pero se consuelan a sí mismos con la convicción de que ellas
deben estar necesariamente tan lejos que nunca habrá posibilidades de encontrarnos
con ellos.
Un considerable porcentaje de modernos científicos cae en esta última categoría. La
mayoría de nuestros actuales astrónomos acepta esta abrumadora probabilidad
estadística de vida inteligente extraterrestre. Pueden aceptar esta probabilidad con
perfecta tranquilidad mientras esa vida se quede en su propio lugar de origen o por lo
menos a unos pocos años-luz de nosotros.
Pero, si surge cualquier evidencia que parezca indicar que algunas de estas
inteligencias de otro planeta puedan estar observándonos desde nuestra propia
estratosfera, la situación cambia inmediatamente, y la evidencia debe ser explicada de
cualquier manera prescindiendo de la lógica y la razón.
Por eso es que hay una gran dosis de verdad en un dicho que afirma: "El YO del
hombre es la mayor barrera a la comprensión humana".
Desde que nuestros astronautas han empezado a penetrar los confines del espacio,
gradualmente se ha producido un cambio en la manera de pensar de mucha gente. Se
ha vuelto obvio que las generaciones venideras saldrán al espacio expandiendo
constantemente el área de exploración y descubrimientos.
Si el hombre de la Tierra puede hacer esto, luego es posible que otros seres de otros
planetas puedan ya estar haciendo lo mismo.
Consecuentemente, un siempre creciente grupo de gente es capaz de aceptar la
posibilidad estadística de que el hombre de la Tierra no es el único en el Universo, y que
nosotros podemos no ser el exponente supremo de la vida inteligente.
Cuando aparecen objetos en el cielo que son difíciles de explicar en términos
terrestres, esta gente empieza a hacerse preguntas, a sí mismos y a otros que puedan
tener interés en el tema. Ellos no ignoran los relatos considerándolos ridículos, ni se
esfuerzan desesperadamente en crear explicaciones terrestres.
Las preguntas, casi invariablemente, son del mismo tipo y son hechas de la misma
manera por todos. Muchas de las preguntas no pueden ser contestadas de una manera
directa o simple, porque la pregunta en sí misma es una pobre simplificación del
problema que la origina.
Por ejemplo, la primera pregunta es habitualmente expresada de la siguiente manera:
"Si algunos de estos Objetos No Identificados son realmente máquinas, creadas y dirigidas
por seres inteligentes extraterrestres, ¿de dónde vienen?"
Por la forma en que está expresada la pregunta, es obvio que el que inquiere piensa
en términos de una sola posible procedencia; mientras que el consenso general de la
opinión científica actual es que hay unos cuantos miles, si no decenas de miles de
planetas, sólo en nuestra galaxia, que pueden albergar vida inteligente, de los cuales
muchos pueden haber alcanzado niveles científicos mucho más allá de nuestra actual
capacidad de comprensión.
Hay muchas evidencias de la casi universal aceptación de este postulado por los
hombres de ciencia. Uno de los informes más explícitos fue publicado por Associated
Press el 13 de setiembre de 1964. Procedía de Pasadena, California, y decía que "un
científico que ocupaba un alto cargo había dicho: los miles de planetas de nuestra
propia galaxia, la Vía Láctea, podían ser habitados por criaturas inteligentes como el
hombre".
Harrison Brown, del Instituto de Tecnología Geoquímica de California, después de un
estudio financiado por la Aeronáutica Nacional y Administración Espacial dijo que: "Las
condiciones favorables para la vida podían ser mucho más abundantes de lo que
generalmente se creía posible".
Considerando que puede haber cientos de millones de planetas en la Vía Láctea, y
que muchos de ellos son bañados por la luz de sus soles que les dan vida, Brown dijo: "Se
puede concluir que el hombre no está solo en la galaxia. La búsqueda de evidencias de
tales formas de vida inteligente puede ser verdaderamente provechosa y excitante".
Nótese que la información anterior no representa la opinión de un solo científico. Es el
resultado de un estudio más bien amplio de la pregunta, y un examen panorámico de la
opinión de los científicos de todo el mundo. Vemos que nuestra renuencia y mala
voluntad en aceptar la posibilidad de una fuente única de vida extraterrestre debe
extenderse y abarcar la galaxia entera, que puede rebosar de vida inteligente en todas
direcciones.
Es evidente que la pregunta "¿De dónde vienen?" sólo puede ser contestada si se han
obtenido informaciones específicas de los viajeros mismos.
La segunda pregunta es múltiple y se relaciona con la logística del viaje espacial.
"¿Cómo pueden cruzar distancias casi inconcebibles entre estrellas, cuando tales viajes
requerirían años, aun a la velocidad de la luz? ¿Qué comerían? ¿Cómo podrían respirar
durante esos largos períodos en el espacio? ¿Cómo pueden sobrevivir a las
aceleraciones extremas de sus naves?"
Estas y docenas de preguntas similares, todas relacionadas con el hecho de que los
viajeros del espacio, si existen, ciertamente deben haber adquirido muchas habilidades
que no comprendemos y somos, por el momento, incapaces de reproducir.
La respuesta a estas preguntas es, simplemente, que la posesión de habilidades
extraordinarias sería normal y predecible en cualquier cultura extraterrestre que ha
progresado más allá de nuestra etapa de desarrollo, justo como nuestras habilidades
científicas aumentan y se extienden con cada año que pasa.
Es generalmente aceptado como un hecho astronómico que nuestro Sol es una
estrella relativamente nueva en nuestra galaxia, y sus planetas, incluyendo nuestra
pequeña Tierra, son cuerpos celestes comparativamente jóvenes.
Parecería, por consiguiente, haber una certeza estadística, de que muchos, si no todos
los planetas habitados de nuestra galaxia, contienen formas de vida inteligentes que han
tenido períodos de evolución más largos que nosotros, así que podría esperarse que
posean poderes y conocimientos que nosotros todavía no hemos logrado y ni aún
siquiera imaginado.
La tercera serie de preguntas se refiere a las acciones que podríamos esperar de los
nuevos visitantes del espacio. Las preguntas habitualmente empiezan como sigue: "Si
cualquiera de estos objetos observados son realmente naves espaciales, creadas y
guiadas por seres extraterrestres, ¿por qué no manifiestan su presencia de alguna manera
indudable? Por ejemplo, ¿por qué no aterrizan en los jardines de la Casa Blanca, no
salen de su nave y dicen 'Aquí estamos, afortunados habitantes de la Tierra. Hemos
venido a hacernos cargo de su atrasado planeta y a desenredar el tremendo lío que
ustedes han hecho de las cosas'?".
Otra gente dice: "¿Por qué no aterrizan en el Pentágono y tratan de establecer
acuerdos comerciales para que pueda realizarse intercambio entre las dos razas?".
Otros todavía hacen notar que si los visitantes han adquirido conocimientos científicos
mayores que los nuestros, con toda probabilidad también poseerán armas superiores a
las cuales no podríamos resistir. Ellos no tendrían ninguna necesidad de comerciar desde
que, fácilmente, podrían tomar lo que quisieran o necesitaran.
En vez de intentar contestar -a cada una de estas preguntas por separado, podemos
crear una simple analogía para ilustrar la posición en la cual se encontrarían los visitantes.

La analogía es fácil de entender. Y capacitaría a cada lector para contestar las
anteriores preguntas sin otra explicación, especialmente si podemos asumir que tales
visitantes del espacio han desarrollado un mayor grado de conocimiento técnico que
nosotros.
Empezaremos por recalcar el hecho de que, en nuestro planeta, por lo menos en dos
áreas, una en Sudamérica y otra en Australia Central, todavía hay razas de seres que no
han logrado llegar al arco y la flecha. Estas tribus viven de una manera que recuerda la
Edad de Piedra y, desde el punto de vista del desarrollo científico, están muchos miles de
años detrás nuestro, a pesar de que viven en zonas que están a pocas horas por aire de
nuestros centros civilizados.
Nosotros conocemos algo respecto de estas tribus porque unos pocos de nuestros
exploradores y misioneros han penetrado brevemente en sus dominios y los relatos que
ellos han escrito están al alcance de cualquiera interesado en la cuestión.
Las culturas más primitivas, por otra parte, no tienen lenguaje escrito, ni medios de
comunicación masiva, ni manera de perpetuar la información. Consecuentemente, ellos
no conocen nada con respecto a los que vivimos en áreas más progresistas, y serían
incapaces de entender cómo vivimos nosotros y lo que sabemos, aun si les fuera dicho.
Sin embargo, nosotros tenemos aviones a propulsión a chorro que vuelan en zonas
donde esa gente vive, y ocasionalmente ellos pueden verlos.
Permítanme que describa una aldea establecida en la jungla, que por un lado linda con
una planicie ondulada. Imaginen que uno de los cazadores de la tribu ha herido a un
antílope y ha perseguido a su presa herida por varias millas sobre la planicie ondulada.
Mientras está allí solo, un gran avión a chorro pasa con estrépito sobre su cabeza
volando bastante bajo. Después de unos pocos minutos, se precipitará excitado hacia la
aldea con la increíble historia de su experiencia.
"Amigos", quizás él podría decir: "Cuando hoy estaba en la planicie un pájaro gigante
pasó sobre mi cabeza. Jamás he visto algo como eso. Tenía una envergadura de varios
cientos de pies. Sus alas y todo su enorme cuerpo brillaba a la luz del sol como si
estuviera hecho de plata. Al pasar sobre mi cabeza hizo un estrépito retumbante que
parecía sacudir la tierra, y de su cola salía una columna de humo negro."
En este punto de la historia, sus amigos sacudirían la cabeza y su mejor amigo le diría
con voz suave: "Cálmate, ¿por qué no vuelves a tu choza y duermes un poco? Nosotros
sabemos que los jugos fermentados llegan más temprano o más tarde; pero tú insultas
nuestra inteligencia. Nosotros conocemos todos los pájaros de esta zona, los hemos
observado y perseguido por muchos años.
"El pájaro más grande es el cóndor. Su envergadura es de ocho a nueve pies. Pero
ningún pájaro mide cien pies. Y sabemos que tales pájaros tienen muchos colores, pero
ninguno es de color plateado. Los pájaros emiten distintos sonidos, pero ningún pájaro ha
rugido ni sacudido la tierra. Ni siquiera el león puede hacerlo.
"Todas las cosas que dijiste son contrarias a lo que nosotros sabemos que es verdad; sin
embargo haces la historia más ridícula aún diciendo que salía humo de la cola del
pájaro. ¡Qué tontería! Vuelve a tu choza hasta que hayas recuperado un poco de
cordura, y después hablaremos de otras cosas."
El resultado sería que no se hubiera tomado en consideración el relato del cazador.
Hubiese sido descartado como alucinación o fantasía.
Supongan sin embargo que unos días más tarde, otro cazador llegara sin aliento a la
aldea y dijera: "Yo también vi uno de esos enormes pájaros".
Si esto ocurriera bastante a menudo, eventualmente se aceptaría que habría alguna
cosa extraña volando sobre ellos, y al principio se harían especulaciones públicas sobre lo
que podría ser.

A este punto, uno de los nativos más inteligentes podría aventurarse a sugerir que en
vez de ser un pájaro podría ser una máquina. Esto sería una idea difícil de expresar. Las
tribus primitivas no tienen palabras en su lenguaje para expresar "máquina", porque no
tienen máquinas. Sin embargo el pensador podría ser capaz de expresar la idea de que
en algún lugar del mundo puede haber una raza de seres humanos que se han
desarrollado tanto que pueden construir cosas en las cuales ellos pueden volar.
Sería una idea tremenda y difícil de aferrar para un nativo medio. Sus amigos se
rascarían la cabeza y dirían: "Yo no sé, es una idea bastante descabellada. Ustedes están
hablando de gente que hace cosas que son imposibles. Aunque lo que ustedes dicen
fuera verdad, no sería una explicación lógica para las cosas que ustedes dicen haber
visto en el cielo".
Es obvio que si esas cosas fueran máquinas y hubiera gente dentro de ellas, mirarían
hacia abajo y verían la aldea. Ellos querrían descender con su máquina en medio de la
aldea, saltarían de ella diciendo: "Llévenme hasta su jefe. Deseamos establecer
relaciones comerciales y queremos tener intercambio con su pueblo. Deseamos
conseguir algunos de esos huesos preciosos que su gente usa en la nariz, algunos de esos
anillos de cobre que se colocan alrededor del cuello y algunos de esos sabrosos gusanos
que tienen por almuerzo".
Ninguno de esos grandes pájaros jamás ha aterrizado en la aldea; así que es ¡lógico
suponer que haya seres inteligentes dentro de ellas.
Otro de los pensadores de la tribu podría interrumpir para puntualizar que cualquier
raza que pueda construir máquinas en las cuales se pueda volar, ciertamente debe
poseer armas mucho más complicadas y mortíferas que la lanza y los cuchillos de piedra
de la aldea de cazadores.
"¿Por qué comerciarían ellos con nosotros?", preguntarían. "Ellos simplemente podrían
aterrizar, conquistarnos, hacernos sus esclavos y luego tomar lo que quisieran. Pero ellos
no lo han hecho, así que tiene razón: es ¡lógico suponer que pueda haber seres
inteligentes dentro de esos grandes pájaros."
La lógica de los pobladores es perfectamente correcta dentro de nuestro propio punto
de vista. Ellos simplemente suponen que nosotros haríamos exactamente las mismas
cosas que ellos harían si estuvieran en el aeroplano. El único error de su lógica radica en
no darse cuenta de que nosotros no usamos más huesos en la nariz, y que cuando
deseamos comer no elegimos gusanos sino que vamos al supermercado más próximo y
seleccionamos una amplia variedad de alimentos completamente desconocidos para
ellos.
Con respecto a las armas superiores, las tenemos por supuesto, y podríamos si
quisiéramos conquistar la tribu primitiva. Sin embargo no hay razón terrestre para hacerlo
desde que no necesitamos y no podríamos usar ninguna de sus posesiones o productos.
Ellos no podrían contribuir de ninguna manera a mejorar nuestro bienestar y se
transformarían en una nación más a la que deberíamos enviar todos los meses "ayuda
exterior".
La aldea aborigen no corre el menor riesgo de ser invadida por nosotros, ni es probable
que se vuelva un centro de comercio.
Si algunos de los miembros de nuestra cultura visitara la aldea, probablemente
deberían ir como misioneros al servicio de la humanidad, y ellos ofrecerían trozos de
nuestros conocimientos en la medida que pudiera ser útil a los pobladores y que pudiese
ser aceptada por ellos.
Si los misioneros desearan evitar ser cocinados en la olla de la aldea, o ser ofrecidos a
los dioses de la tribu, deberían proceder lenta y cuidadosamente.

Si una cultura avanzada de otro planeta decidiera enviar misioneros a' nuestro planeta
Tierra, ellos deberían ser bien asesorados para proceder de la misma manera. En verdad,
una cuidadosa lectura de las páginas frontales de nuestros diarios metropolitanos sería
suficiente para hacerlos renunciar a su proyecto por demasiado difícil de llevar a cabo, y
ellos partirían inmediatamente de regreso a sus hogares.
El intento de aplicar generalidades a los relatos de OVNIs sólo produce un aumento de
confusión, pues cada caso es un hecho separado y distinto que debe ser juzgado
estrictamente por propios méritos.
Ningún estudio del fenómeno OVNI tendrá algún valor o significación a menos que el
estudiante deje su ego y sus emociones en el guardarropa antes de entrar al aula de
estudio, y aún luego, la única conclusión firme a la que el estudiante pueda posiblemente
llegar es que ninguna deducción es válida con certeza, en un área donde las
posibilidades son tan infinitas como el Universo mismo.


ELLOS, LOS SERES EXTRATERRESTRES
FABIO ZERPA



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