ARCHIVO DE HECHOS INEXPLICABLES-


SIGLO 12

El 18 de junio de 1178 un grupo de personas vio el
cuerno superior de la luna nueva "partido en dos".
Según el cronista Gervasio de Canterbury:
Del punto medio de esa división salía una antorcha
en llamas que escupía a considerable distancia
fuego, cenizas calientes y chispas. Mientras tanto, la
parte de la Luna que quedaba debajo se retorcía,
como si dijésemos, llena de ansiedad... Este
fenómeno se repitió una docena de veces o más,
tomando la llama formas diferentes que se
contorsionaban al azar para volver después a la
normalidad. Concluidas estas transformaciones, la
Luna tomó de un cuerno a otro un aspecto
negruzco. Al autor se lo contaron personas que lo
vieron con sus propios ojos...
Casi 800 años más tarde, el científico espacial Jack
Hartung comparó ese relato con cálculos modernos y
se dio cuenta de que Gervasio podía estar refiriéndose
al impacto de! meteoro que produjo en la Luna el
cráter Giordano Bruno, de 19 kilómetros de ancho.
(Meteoritics, 11:187-94, 30 de septiembre de 1976)

SIGLO 18

En la madrugada del 23 de octubre de 1740, James
Short, experto en óptica y miembro de la Roya' Society,
estaba observando el cielo cuando
al dirigir hacia Venus un telescopio reflectante de
16.5 pulgadas de foco... vi muy cerca del planeta
una pequeña estrella, ante lo cual tomé otro
telescopio de la misma distancia focal que
aumentaba unas 50 ó 60 veces... Al encontrar a
Venus muy nítido, y en consecuencia el aire muy
claro, pasé a 240 aumentos, y para mi sorpresa
hallé que aquella estrella estaba en la misma fase
que Venus [es decir, mostraba el mismo aspecto en
cuanto a luz y sombra, lo que indicaba que se
hallaba cerca de Venus y no era una estrella
lejana]... su diámetro parecía aproximadamente un
tercio, o algo menos, del de Venus; su luz no era
tan brillante o intensa, pero sí extremadamente
nítida y bien definida... La vi varias veces esa
mañana por espacio de un hora; pero, al aumentar
la luz solar, la perdí por completo,
aproximadamente a las ocho y cuarto. He vuelto a
buscarla desde entonces todas las mañanas claras,
pero nunca tuve la suerte de volver a verla.
Short era un destacado constructor de telesDopikos
y difícilmente hubiera sido engañado por un "Yes
fantasma" —un reflejo dentro del ocular—. como algunos
han sugerido. Otros que vieron un supuesto satélite
de Venus fueron Gian Domenico Cassini. el c.1. -
cubridor de cuatro de las lunas de Saturno. en 16- 2
y 1686; Andreas Meier en 1759; T.W. Webb en 1823,
y M. Stuyvanert en 1884. Actualmente no hay rastro
de ningún satélite de Venus. (Nature, 14: 193-94. 29
de junio de 1876)


Varios soldados fantasma aparecieron sobre una montaña
escocesa el 23 de junio de 1744. Veintisiete testigos,
algunos de los cuales prestaron declaración jurada
ante un magistrado local, observaron estas maniobras
aéreas durante más de dos horas, antes de que la oscuridad
pusiese fin al espectáculo. En sus Letters on
Natural Magic, sir David Brewster sugería que se había
tratado de un espejismo de soldados situados al
otro lado de la montaña, y relacionaba esas hipotéticas
tropas con la rebelión escocesa del año siguiente.
(Notes and Queries, 1:7:304, 26 de marzo de 1853)


En 1750 hubo terremotos en muchos lugares de Inglaterra
y en toda Europa. Varios días antes del temblor
del 2 de marzo en Londres, "hubo arcos rojizos en
el aire, que tomaron la misma dirección que la sacudida".
En el momento del seísmo del 2 de abril en Warrington,
el reverendo Sedden vio "una infinidad de
rayos de luz dirigirse desde todas las partes del cielo
a un punto cercano al cenit". Una aurora acompañó
el terremoto del 23 de agosto en Spalding, y Northampton
sintió temblar la tierra el 30 de septiembre.
El doctor Doddridge dijo haber visto un globo de fuego
esa mañana, un cielo rojo a la noche siguiente, y
a la otra "la aurora más hermosa que había visto nunca".
(Magazine of Natural History, 7:300-01, julio
de 1834)


Una niebla extraordinaria asombró a los colonos de
Connecticut (E.U.A.) una mañana de 1758. Uno de
ellos escribió:
...hacia el amanecer, hubo aquí una niebla de
aspecto tan extraño y extraordinario que a todos
nos llenó de asombro. Bajó a la tierra en erandes
masas, como nubes espesas, y en su camino, al
chocar contra las casas, se rompía por los costados
y en grandes masas, dando vueltas y vueltas.
Parecía el espeso vapor que sale del wort [una
planta utilizada para hacer jabón] al hervir e iba
acompañada de tal calor que apenas podíamos
respirar. Al principio, pensé al verla que ardía mi
casa, y salí corriendo a comprobarlo; pero muchos
pensaron que lo que ardía era el mundo, y había
llegado su fin. Uno de nuestros vecinos se
encontraba en Sutten, 160 kilómetros al este, y
cuenta que allí pasó algo muy parecido. lAnnual
Register, 1:90-91, 1758]


Gran número de globos luminosos llenaron el aire el
día en que hubo un terremoto en Boulogne (Francia),
en 1779. (Felix Sestier, De la Foudre, Vol. 1, pág. 169)
Un "trueno" subterráneo fue oído en Guanajuato en
1784, aunque no hubo ningún temblor de tierra. (philosophical
Magazine, 5:49:58, enero de 1900)
Una "brillante bola de fuego y luz" acompañó a un
huracán que azotó Inglaterra el 2 de septiembre de
1786. Si se trataba de un rayo bola, fue de una persistencia
insólita, pues duró 40 minutos. (Charles Fort,
The Complete Books of Charles Fort, pág. 100)


Después de que sir William Herschel observase "volcanes"
en la Luna en 1783 y 1787, un astrónomo alemán
llamado Johann Hieronymus Schróter vio algo
aún más extraño. En 1788 observó, al este de los Alpes
lunares y a su sombra, "un punto brillante, tanto
como una estrella de quinta magnitud, que desapareció
cuando llevaba observándolo 15 minutos". Cuando
la Luna hubo girado lo suficiente para que el lugar
quedara a plena luz solar, Schróter vio una sombra
redonda, que pasaba del gris al negro, donde había
estado el punto.
Se ha supuesto que Schróter vio primero la cumbre
de una montaña proyectándose por encima de la sombra
de los adyacentes Alpes lunares, y más tarde una
sombra de la propia montaña; pero, tratándose de un
selenógrafo lo bastante estimado para que en años posteriores
se diese su nombre a un cráter, ¿hubiese dejado
de hacer esa identificación por sí misma? ¿Y cómo
podía una montaña escarpada arrojar una sombra redonda
cualquiera que fuese la dirección de donde recibía
la luz? (The Popular Science Monthly, 34:158-61,
diciembre de 1888)


El espejismo de una ciudad amurallada fue visto en
Youghal (Irlanda) en octubre de 1796, y de nuevo en
marzo siguiente; y en junio de 1801 apareció el de una
ciudad desconocida, con mansiones rodeadas de arbustos
y un bosque detrás. (Charles Fort, The Complete
Books of Charles Fort, pág. 391)
DE 1700 A 1800
"Una nube luminosa empujada con cierta violencia
de E, a O., donde desapareció por debajo del horizonte",
fue vista el mismo día en que hubo un terremoto
en Florencia (Italia), el 9 de diciembre de 1731.
Como muchas noticias de luces sísmicas, ésta nos deja
intrigados, pues carece de detalles que permitan saber
si se trataba de una fuga de gas o de un fenómeno
auroral estimulado por los efectos magnéticos del terremoto.
(Repon' of the Twenty-second Meeting of the

British Association)

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