Los Diarios Perdidos de Nikola Tesla




Es ahora sabido que varios gobiernos estaban extremadamente interesados en las ideas de Tesla para armamentos y energía ilimitado. Tanto así que después de su muerte, el ejército estadounidense confiscó cajas llenas de investigaciones y anotaciones de Tesla.
Mucho de este material nunca ha sido revelado al público. Lo que no es tan ampliamente conocido es que Tesla a menudo sufría de dificultades financieras, forzándolo a moverse de hotel en hotel al incrementarse sus deudas. Muchas veces Tesla tuvo que mudarse, dejando atrás cajas con sus pertenencias. Los hoteles se aferrarían a las posesiones de Tesla por un tiempo, pero eventualmente habrían de subastarlas para poder repagar las excepcionales cuentas de Tesla. Estos vendieron a menudo cajas conteniendo notas que contenían bosquejos de nuevas invenciones o especulaciones sobre tecnología en desarrollo. Cuánto de esto se perdió a través de los años, no se sabrá jamás. No obstante, algún material escapó de los embragues de la oscuridad y recientemente han resurgido después de haber estado separados y guardados durante décadas.
Este nuevo libro examina alguna de esta ciencia perdida, así como nuevos asombrosos detalles de la vida de Tesla, escritos por él mismo en largas y olvidadas notas. Estos explosivos diarios, de ser ciertos, podrían demostrar que Tesla fue, de hecho, el primer hombre en recibir comunicaciones de formas de vida de otros planetas. Estas comunicaciones asustaron tanto a Tesla que éste pasó los años restantes de su vida dedicado
secretamente a descubrir el verdadero propósito de los supuestos extraterrestres – e ideando nuevas tecnologías para habilitar a la humanidad a protegerse de una posible esclavitud de una raza de criaturas que una vez llamaron a la Tierra su hogar, y la humanidad su propiedad (creación).
“Estamos girando a través de un espacio sin fin, con una velocidad inconcebible, todo alrededor nuestro está girando, todo se está moviendo, por todas partes hay energía. Deberá haber alguna manera de servirnos de esta energía más directamente. Entonces, con la luz obtenida del medio, con la energía derivada de él, con cada forma de energía obtenida sin esfuerzo, del eternamente inagotable almacén, la humanidad avanzará a pasos agigantados.
La mera contemplación de estas magníficas posibilidades expande nuestras mentes, fortalece nuestras esperanzas y llena nuestros corazones con supremo placer.”
Nikola Tesla 1891


La Vida Secreta de Nikola Tesla
Es conocido que Tesla sufría de problemas financieros a través de su vida adulta. Por esto, Telsa tenía que mudarse varias veces al no poder costearse. El Hotel Waldorf Astoria en Nueva York fue la residencia de Tesla durante veinte años, y tuvo que mudarse en 1920 al no poder costearlo más. Luego se mudó al Hotel San Regis, pero de Nuevo fue forzado a desocupar debido a la carencia de apoyo financiero. Forzado a mudarse de hotel en hotel, el a menudo dejó baúles de documentos detrás, como garantía por sus deudas. Estos baúles, los cuales fueron ansiosamente buscados después de la muerte de Tesla, se habíanvuelto la clave para abrir el misterio de quien fue realmente Nikola Tesla, y la increíble vida que llevó secretamente.
Cuando Tesla murió el 7 de enero de 1943, a la edad de 86 años, representantes de la Oficina de Propiedad de Extranjeros, a petición del FBI, fueron a los hoteles de Nueva York y se apoderaron de todas sus pertenencias.
Dos cargas de camiones de papeles, muebles y artefactos fueron enviados bajo sello a la Compañía de Bodegas y Almacenamiento de Manhattan. Esta carga fue agregada a los casi treinta barriles y bultos que habían estado en almacenamiento desde 1930, y la colección entera fue sellada bajo las órdenes de la OAP.
Extraña conducta, considerando que Tesla fue un ciudadano legal estadounidense.

Los Documentos Olvidados de Nikola Tesla
Era conocido por el FBI que la inteligencia alemana ya había hecho desaparecer una gran cantidad de las investigaciones de Tesla varios años antes de su muerte. El material robado, se piensa, eventualmente resultaría en el desarrollo de los platillos voladores de los Nazi. Los Estados Unidos iban a asegurarse que esto no sucediera de nuevo. Cualquier cosa, aun remotamente asociada con este gran hombre fue rápidamente confiscada y perdida dentro de las redes secretas de los Estados Unidos antes de la II Guerra Mundial. Sin embargo, más de una docena de cajas con las pertenencias de Tesla, dejadas atrás en hoteles como el Waldorf
Astoria, el Hotel Governor Clinton y el San Regis ya habían sido vendidos para pagar las excepcionales cuentas de Tesla.
La mayor parte de estas cajas y los secretos que contenían nunca han sido encontradas. En 1976, cuatro cajas indistinguibles de papeles fueron subastadas en la venta de la propiedad de un Michael P. Bornes. Poco es conocido acerca de Bornes, excepto que había sido un vendedor de libros en Manhattan. Esta subasta tuvo lugar en Newark, Nueva Jersey, con las cajas y sus contenidos siendo comprados por Dale Alfrey por la suma de 25 dolares.
En 1976, el nombre Nikola Tesla no era extensamente conocido. Alfrey no tenía idea de la importancia de los papeles que ahora le pertenecían. Revisando una increíble cantidad de material, el primer pensamiento de Alfrey es que había destapado las notas de un escritor de ciencia ficción. Lo que leyó fue tan increíble que parecía imposible que algo de eso fuera cierto.
Estos diarios perdidos revelaban que en 1899, mientras estaba en Colorado Springs, Tesla interceptó comunicaciones de seres extraterrestres que secretamente estaban controlando a la humanidad. Estas criaturas estaban lentamente preparando a los humanos para una eventual conquista y dominación, usando un programa que había existido desde la creación de la humanidad, pero que ahora se estaba acelerando debido al incrementado conocimiento científico en la Tierra.
Tesla escribió sobre sus años de investigaciones para interpretar las extrañas señales de radio, y sus intentos de notificar al gobierno y a los militares respecto a lo que sabía, pero sus cartas, al parecer, se quedaron sin respuesta.
Tesla habó en confianza con varios de sus benefactores, incluyendo el Coronel John Jacob Astor, quien era propietario del hotel Waldorf Astoria. Estos benefactores escuchaban a Tesla, y secretamente fundaron lo que fue el comienzo de la primera batalla de la humanidad para  el control de su propio destino.
“Sentí como si estuviera presenciando el nacimiento de un nuevo conocimiento, o la revelación de una gran verdad. Mis primeras observaciones me aterraron positivamente, ya que en ellas estaba presente algo misterioso, por no decir sobrenatural, y yo estaba solo en mi laboratorio por la noche; pero en ese tiempo la idea de que estos disturbios fueran señales inteligentemente controladas todavía no se me presentaba.
“Los cambios que note estaban teniendo lugar periódicamente y con tan clara sugerencia de número y orden que no eran rastreables a ninguna causa conocida para mi. Yo estaba, por supuesto, familiarizado con tales perturbaciones eléctricas como son producidas por el sol, las Auroras Boreales y las Corrientes terrestres, y estaba seguro, como podría estarlo ante cualquier hecho, que estas variaciones no se debían a ninguna de estas causas.
“La sensación está creciendo constantemente en mi, de que yo he sido el primero en escuchar los saludos de un planeta al otro. Un propósito estaba detrás de estas señales eléctricas.
He dedicado mucho de mi tiempo durante el pasado año a perfeccionar un nuevo aparato, pequeño y compacto por el cual la energía en grandes cantidades puede ahora ser destellada a través del espacio interestelar a cualquier distancia sin la más mínima dispersión.”
(New York Times, domingo 11 de Julio de 1937.)
¿Porqué es que ha sido escrito tan poco acerca de la creencia de Tesla de que el había escuchado señales de radio alienígenas?


Los Hombres de Negro hacen una Visita
Por el verano de 1997, Alfrey había terminado de leer todo el contenido de las cuatro cajas, y estaba listo para comenzar a escanear los papeles hacia discos de computadora. Alfrey estuvo un poco más que sorprendido que las voluminosas notas y diarios no contenían ningún dibujo o modelo. No fue hasta más tarde que Alfrey descubrió que Tesla detestaba ilustrar sus ideas, debido al hecho que sus propios modelos mentales era todo que el requería para construir sus inventos.
Alfrey también notó que los diarios de Tesla estaban a menudo incompletos. Había numerosos huecos consistentes de días, meses y aun años. Alfrey conjeturó que otros diarios podrían existir en alguna parte, escondidos, ya sea por el gobierno o por ignorancia en bodegas y áticos olvidados.
Por todas estas brechas, Alfrey comenzó a hacer investigaciones en Internet, esperando que otros pudieran tener información adicional respecto a estas secciones faltantes. Estas investigaciones, obviamente atrajeron la atención de aquellos que también estaban interesados en los diarios perdidos. Alguien que quisiera mantener esos diarios perdidos para siempre.
En septiembre de 1997, Alfrey estaba en casa continuando su investigación mientras su esposa e hijos se habían ido a Manhattan por el día. Como Alfrey recuerda, el teléfono sonó y quien llamó se identificó a sí mismo como Jay Kowski, quien estaba interesado en Tesla y los papeles que Alfrey había descubierto.
Alfrey había hablado con la persona por solamente unos cuantos minutos cuando de repente la línea se quedó muerta. Casi inmediatamente sonó el timbre de la puerta, recuerda Alfrey.
“Cuando fui a atender la puerta, ya la encontré abierta y tres hombres estaban parados en el vestíbulo.”
Antes de que Alfrey pudiera hablar, el hombre más cercano lo abordó por su nombre de pila.
“La puerta estaba abierta, John, espero que no te importe que entramos.”
Los tres hombres estaban todos vestidos en idénticos trajes negros de ejecutivos, con camisas blancas y corbatas negras.
“Parecían empresarios de pompas fúnebres,“ dijo Alfrey.
Sin embargo, Alfrey sabía que no eran empleados de pompas fúnebres o que simplemente llegaban para una conversación amistosa. El hombre que primero habló continuó abordando a Alfrey por su nombre de pila: “Como si me conociera personalmente o algo así. Pero yo nunca había visto a estos hombres antes en toda mi vida. Temía que pudieran ser criminales. Había un cierto aire de amenaza alrededor de estos tres hombres, que jamás antes o después he experimentado.”
Los otros dos hombres permanecieron cerca de la puerta y nunca hablaron. Sus ojos permanecieron fijos en Alfrey a través de la experiencia entera.
“Entendemos que usted tiene en su posesión algunas viejas cajas y papeles,” dijo el primer hombre. “Estaríamos muy interesados en comprarlos de usted.”
“Es que realmente no están a la venta,” contestó Alfrey. “De todas formas, ¿Cómo es que saben acerca de ellos?”
El primer hombre se rió. “Nosotros sabemos mucho acerca de usted y sus papeles. No le pertenecen, pero estaríamos dispuestos a pagarle por su preocupación. No tienen ninguna utilidad para usted y, de hecho, usted podría estar en muchos problemas por tenerlos, en primer lugar.”
Para entonces, Alfrey comprendió que los hombres no le estaban pidiendo comprar sus cajas, lo estaban demandando. El entendió lo que querían decir por negocio y esto lo asustó.
El primer hombre se movió ahora lentamente más cerca de Alfrey, hablando de una manera deliberadamente lenta. El cuidadosamente dijo cada palabra, de modo que Alfrey entendiera perfectamente donde estaba parado.
“De nada le sirve saber", dijo el hombre. "Vamos a conseguir esas cajas sin importar lo que usted haga. Usted no puede detenernos. Sería mucho más fácil para usted y su familia si simplemente nos da lo que queremos.
Hay gente que ha desaparecido para siempre por mucho menos que esto. Odiaría que esto le sucediera a usted, a su esposa o sus hijos.”
El hombre ahora estaba parado directamente frente a Alfrey, sus oscuros ojos fijos y fríos. Casi parecía que tenían alguna clase de poder hipnótico sobre Alfrey, mientras el estaba parado allí, incapaz de hablar. Repentinamente, los tres extraños hombres se voltearon en unísono y caminaron hacia afuera por la puerta frontal. Nada más fue dicho, no era necesario. Alfrey comprendió claramente su mensaje. El debía entregar las cajas, sus investigaciones, aun su interés en Tesla si quería permanecer ileso. Fue como si Alfrey estuviera saliendo de un trance,  y corrió hacia fuera de la puerta a enfrentar a los hombres. Pero no se veían por ninguna parte. No había vehículo en la calzada y la calle estaba completamente vacía. De hecho, todo el vecindario estaba extrañamente quieto. Aun los pájaros se habían silenciado. Era como si el mundo estuviera haciendo una pausa por un momento, y luego continuara como si nada hubiera sucedido.
Alfrey corrió nuevamente hacia adentro de la casa y cerró las puertas con llave. El entonces fue a su estudio, donde mantenía las cajas y la computadora. El cuarto estaba ubicado en la parte de atrás de la casa y no tenía entrada separada hacia el exterior. Obviamente no era necesario, porque las cuatro cajas junto con los papeles que contenían en su interior y los discos de computadora habían desaparecido quitando todo lo que tenía que ver con Nikola Tesla. Esto incluía libros separados y artículos de revistas que Alfrey había coleccionado mientras estaba investigando en la material pero también el disco duro de su computadora había sido completamente borrado. Todo lo que tenía en el, incluyendo asuntos no relacionados con Tesla fue destruido.
Toda la evidencia que el tenía sobre Tesla y sus diarios perdidos se habían ido ahora para siempre.
Aquí es donde termina la extraña historia de Dale Alfrey. Todo lo que el había hecho, que tenía conexión con Nikola Tesla le había sido quitado.


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