LA GEOMETRIA SAGRADA Y LOS CETÁCEOS.




La Geometría Sagrada
Clave de todo, en todo.


Este holograma representa una secuencia geométrica esférica (unidad), conformada por infinitas esferas que se contienen y se entrelazan unas con otras dando forma a la “flor de la vida”. 


La Geometría Sagrada nos demuestra, con conceptos que puede captar nuestra mente racional como todo lo que existe fue creado por medio de los mismos principios básicos, desde un simple átomo hasta una inmensa galaxia siguen un mismo patrón geométrico idéntico, en muchos minerales, vegetales y animales aparecen triángulos, círculos, hexágonos, elipses y espirales, desde el conocimiento de estas formas, transcurrieron acaso centenares de miles de años, el tiempo necesario para que la mente reconociese las semejanzas entre las figuras naturales concretas y supiese agruparlas en unos cuantos tipos fundamentales. 
En la Geometría concurren circunstancias especiales, ante todo, de constituir el molde primigenio de todas las ciencias del espíritu. En consecuencia, la geometría sagrada de la red contiene los patrones de energía de la flor de la vida, la matriz cristalina de la creación. 
La flor de la vida es el código o matriz holográfica que el espíritu universal diseñó para poder crear y manifestar todo lo que existe en el universo. 
Este código es el patrón original a través del cual la vertiente divina crea, expande y desarrolla absolutamente toda manifestación de vida. 

Todo lo que existe, todo lo que es, nació y nacerá a partir de esta matriz divina.






Mandalas holofónicos producidos por el canto de las ballenas (cetácea geometría sagrada)

Los cantos de las ballenas y los delfines convertidos en imagen a través de una transformación matemática generan increíbles mandalas y diseños fractales, espejos marinos de la complejidad celeste

La complejidad y la belleza aural de los cantos de ballenas y delfines es estudiada por biólogos marinos en todo el mundo, compuesta por una variedad de sonidos y significados que han hecho a muchos investigadores teorizar que las ballenas tienen un lenguaje con una gramática particular y una estructura jerárquica en cierta forma similar a la sintaxis humana. Acaso un lenguaje de frecuencias que resuenan por la bóveda del mar como indescifrables y angelicales cantos que guardan los secretos planetarios.

Más allá del campo semántico de estos cantos, haciendo un puente de sinestesia matemática entre el sonido y la imagen, podemos apreciar que dentro de su lenguaje sonoro está el lenguaje fractal que permea el universo. Si podemos ver la espiral galáctica en la secuencia de Fibonacci, en las huellas digitales, en los sistemas meteorológicos o en un caracol, también es posible ver en el canto de las ballenas y los delfines parte de este código formal que unifica a todas las cosas del universo bajo una correspondencia geométrica. No sería exagerado decir que dentro de las frecuencias que emiten los cetáceos hay mandalas, montañas, galaxias y elementos aún imperceptibles que reflejan la armonía subyacente en la materia, el código ubicuo, nadando en el sonido.

Las imágenes aquí reunidas han sido generadas por el ingeniero Mark Fischer, utilizando una transformación matemática del sonido. Fischer trabajaba para la marina de Estados Unidos creando softwares de sónares para uso militar pero cambió de profesión -sanamente- después de seguir epifánicamente a un grupo de ballenas azules para un proyecto de trabajo. Este ingeniero se dio cuenta que el método estándar de interpretar las canciones de ballenas usando espectrogramas de frecuencias agrupadas a lo largo del tiempo no proveía una representación precisa de la intrincada variedad de los cantos de las ballenas, por lo cual acudió a un campo de las matemáticas conocido como transformación de óndulas.

“Con las óndulas había una imagen que desplegaba una extraordinaria estructura. Algo estaba pasando con este sonido, aunque no estemos seguros exacatamente qué es”, dice Fischer.

Las imágenes generadas por los cantos de los cetáceos a más de uno podrán recordarle a los mandalas generados por la música y las palabras en cristales de agua, que ha grabado Masaru Emoto.





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