11 coincidencias y conspiraciones que te harán pensar







La vida esta llena de coincidencias insignificantes; encontrar un amigo en una ciudad turística, decir la misma palabra a la vez, coincidir con el mismo vestido en una fiesta, la mayoría de ellas ni siquiera merecen nuestra atención. Sin embargo, existen otras que resultan tan increíbles que nos dejan con la boca abierta. Momentos y lugares precisos, catástrofes y numerología que nos hacen pensar que no pueden ser casualidad. La mayoría de las personas hemos vivido alguna de estas coincidencia, algunas agradables y otras mucho más escalofriantes. Si no has experimentado aun ninguna, te presentamos14 increíbles y extrañas coincidencias que te darán que pensar.

1. Joseph Figlock

En 1938, cuando Joseph Figlock barría las calles de Detroit vio como un bebé de dos años jugueteaba sin vigilancia cerca de una ventana. El bebé se precipitó por ella con la buena suerte de que Joseph, tuvo tiempo de atrapar al niño y salvarlo del impacto contra el suelo. Dos años después, Figlock barría un barrio de Detroit, cuando otro bebé de dos años de edad cayó por la ventana y volvió a salvarlo de nuevo.

2. Mark Twain

Este famoso escritor conocido por obras como “El Príncipe y el Mendigo” o “Huckleberry Finn” nació en 1835, justamente cuando el famoso cometa Halley cruzaba el firmamento. Twain creció muy unido a la idea de que existía alguna especie de conexión entre él y el cometa. Falleció de muerte natural el 21 de abril de 1910, el mismo día que volvía a pasar este cuerpo celeste por nuestro planeta.

3. Kennedy y Lincoln

Estos dos presidentes de EE.UU tienen muchas cosas en común: Lincoln fue nombrado presidente en 1860, 100 años antes que Kennedy (1960). Los apellidos de estos dos presidentes tienen tiene 7 letras. Ambos fueron asesinados de un  disparo en la cabeza, un viernes. El chofer de Lincoln se apellidaba Kennedy, y el coche de Kennedy era un “Ford Lincoln”. Los nombres de sus asesinos fueron John Wilkes Booth y Lee Harvey Oswald, ambos de 15 letras y ambos asesinos no llegaron a sus juicios con vida. Antes de morir, Lincoln estuvo en Monroe, Maryland, y según los rumores Kennedy estuvo con Marilyn Monroe.

4. Joseph Aigner.

Joseph Aigner era un famoso pintor austriaco del siglo XIX, especializado en retratar a la alta sociedad. A pesar de poseer una vida acomodada, intentó suicidarse un par de veces. A los 18 años se ahorcó pero un monje capuchino apareció antes de que este pusiera fin a su vida y lo salvó. Cuatro años después intento colgarse de nuevo y de nuevo el mismo monje capuchino volvió a aparecer en escena para salvar su vida fruto de la casualidad. Poco tiempo después, Aigner fue condenado a la horca por sus actividades políticas “dudosas” y de nuevo el monje misterioso intervino evitando su ejecución. A la edad de 68 años Aigner puso fin a su vida disparándose en la boca con una pistola. El monje capuchino que le salvo la vida en incontables ocasiones oficio su funeral. La identidad del querido salvador nunca fue conocida por Aigner.

5. Edgar Allan Poe

Este famoso escritor también forma parte de esta misteriosa lista. En el siglo XIX, Poe escribió una obra titulada  ”La narración de Arthur Gordon Pym”. La historia cuenta el naufragio de un velero en que sólo 4 tripulantes sobrevivieron y que después de varios días sin comer y a la deriva, acabaron matando al más débil para finalmente comérselo. El nombre del grumete de la novela era Richard Parker. En 1886, un velero sueco, tuvo un percance en alta mar y naufragó, sobreviviendo únicamente cuatro tripulantes, que tras unos días a la deriva recurrieron al canibalismo matando a uno de los grumetes. Curiosamente se llamaba también Richard Parker.

6. Un insumergible Titán.

En 1898 Morgan Robertson publicó una novela de ficción llamada “El insumergible Titan”. Su trama principal giraba en torno a un gran barco de lujo que chocaba contra un iceberg en pleno Océano Atlántico. Unos años mas tarde, en  1912, ocurriría una desgracia que seguramente todo el mundo conozca. Un transatlántico, con las mismas características que las escritas por Robertson, se hundía en el atlántico tras chocar contra un iceberg: el Titanic.

7. Henry Ziegland.

En 1883, Henry Zieglang finalizó la relación que mantenía con su novia de manera precipitada. A los pocos días de la ruptura, presa de su gran pena, ella se suicida. Su querido hermano consumido por la ira se presentó en la casa de Henry disparándole a bocajarro, para momentos después, quitarse la vida de un tiro en la cabeza. Afortunadamente Henry sobrevivió, la bala solo le había rozado la cara y se había incrustado en un robusto árbol de su parcela. Un año después de lo ocurrido, Henry decidió talar el árbol que tan malos recuerdos le daba y al verse incapaz de serrarlo por su robustez decidió dinamitarlo, con tan mala suerte que debido a la explosión, la bala que aun seguía incrustada en su corteza le atravesó la cabeza.

8. La muerte de los gemelos.

En el año 2002, dos hermanos gemelos de 70 años murieron en diferentes accidentes de coche con una diferencia de muy pocas horas en diferentes carreteras de Finlandia. Uno de los  gemelos murió tras ser arrollado por un camión mientras paseaba, exactamente a un kilómetro de donde había fallecido su hermano en un accidente de coche una hora antes.

9. Viajes en taxi.


En 1975, un hombre que paseaba con su bicicleta, sufrió un accidente de tráfico siendo arrollado por un taxi. Desgraciadamente no se pudo hacer nada por él y falleció. Un año más tarde, el hermano de este hombre moría exactamente de la misma manera. De hecho, iba montado en la misma bici y el colmo de la casualidad es que fue el mismo taxi y conductor que había matado accidentalmente a su hermano… ¡Pero es que además el pasajero del taxi era el mismo!

10. El libro de la infancia.


En el año 1920, Anne Parrish recorría las librerías de París, buscando un ejemplar de su libro favorito de la infancia “Jack Frost y otras historias”. Perdió su primer ejemplar cuando era pequeña y jamás había conseguido encontrar otra copia. Un día que paseaba con su marido encontró un ejemplar en una vieja librería de segunda mano y al abrir la primera página quedó sorprendida al ver una inscripción que decía: “Anne Parrish, 209 N. Weber Street, Colorado Spring”. ¡Era el mismo libro que había perdido durante su niñez.

11.  La suerte del Poker.


En 1858, Robert Fallon fue asesinado a tiros mientras jugaba al poker por sus compañeros de juego por pillarle haciendo trampas y ganarles casi 600€. Queriendo acabar la partida y con el asiento de Fallon vacío, estos hombres llamaron a diferentes amigos y al final encontraron a un nuevo jugador que se hiciera cargo del dinero del hombre y siguiera la partida. Cuando llegó la policía a investigar el asesinato, el nuevo jugador había convertido 600 dólares en 2.200$. La policía le reclamó los 600 dólares originales del difunto para hacérselos llegar al heredero legal de Fallon, en ese momento descubrieron que el nuevo jugador que se había incorporado a la partida resultó ser el propio hijo de Fallon, que no había visto a su padre durante los últimos siete años.
Fuentes: que y maikelnai

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