TRASTORNOS DEL SUEÑO - PARÁLISIS DEL SUEÑO


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La parálisis del sueño es un estado en el cual uno se encuentra paralizado al principio del sueño o al momento de despertarse; estás mentalmente despierto, pero físicamente dormido y paralizado. Es una condición desconcertante que puede ir acompañada de terribles alucinaciones.


Aprende a reconocer los síntomas.

La parálisis del sueño puede afectar a la gente de diferente forma. Los síntomas son más fáciles de sobrellevar si sabes a lo que te enfrentas. Las experiencias individuales varían, pero algunos síntomas incluyen:
Incapacidad de mover el tronco o las extremidades al principio del sueño o al despertarse
Episodios cortos de parálisis total o parcial de los músculos
Alucinaciones visuales y auditivas (las personas a menudo sienten una presencia maligna, o que los toca un fantasma, o escuchan un ruido que no pueden identificar)
Sensación de asfixia (u opresión en el pecho)
Confusión
Impotencia
Miedo


La verdadera conexión paranormal y la parálisis del sueño se caracteriza por la sensación de que alguien “se sienta en el pecho”, mientras que el “ser” fija sus brazos y piernas en todo nuestro cuerpo. Las “víctimas” a menudo “se hunden” en su colchón,  o el colchón se hunde mientras la entidad se mueve sobre él, esta sensación se acompaña de la parálisis. Este escenario no es siempre el mismo, ya que algunas personas sólo experimentan la incapacidad para mover cualquier parte de su cuerpo y no poder gritar.



Son seis las experiencias típicas que suceden durante el transcurso de la parálisis:

Sensación de presencia: sensación de una o varias presencias en la casa a las que se considera como «intrusos». Es una impresión neutra acompañada de aprehensión y temor. Se presupone la presencia sin necesidad de corroborarlo sensorialmente. En algún momento sienten que la presencia se mueve, entra en la habitación, puede acercarse a la cama, incluso sentir presión en el colchón. La mitad de las personas relatan que saben que son observados fijamente, pero no saben identificar desde dónde.

Presencia amenazante: los encuestados interpretan que la naturaleza de la presencia y el ambiente que la rodea es peligrosa o malévola, y que intenta la posesión (a veces el rapto o abducción en el caso de los visitantes de dormitorio). Se acompaña de un fuerte sentimiento de terror, peligro y urgencia; necesitan despertarse lo más pronto posible. Este estado de pavor no siempre se asocia a la posibilidad de sufrir daño físico, sino más bien al sentido misterioso particular de la maldad que desprende la entidad. Se siente la amenaza de fuerzas sobrenaturales y demoníacas que buscan robar el alma o poseer el cuerpo del durmiente.

Alucinaciones visuales: más o menos vívidas, inconstantes, vagas e indefinidas, cercanas a la pseudo-alucinación; el estímulo externo percibido se reconoce como real. En el caso de la presencia, esta queda fuera de la vista, o en la periferia del campo de visión, o camuflada entre las sombras de la habitación; en algunos casos se relatan imágenes detalladas de objetos y seres como fantasmas, figura oscura a los pies de la cama, esqueletos, calaveras, etc.

Alucinaciones auditivas: al igual que en las visuales, se tiene la convicción de que los sonidos son reales y que provienen del exterior más que de su mente. Son sonidos elementales, mecánicos e intensos, como zumbidos, rumores, siseos, correteos, rugidos, campanadas, golpes, vibraciones, silbidos, chillidos, rechinadas y gimoteos. En otros casos son sonidos identificables concretos como timbres de teléfono, sirenas, herramientas, motor eléctrico, golpes de puerta, arrastrar de muebles, vidrios o vajilla rompiéndose, música extraña, sonido de radio con ruido blanco o que recibe varias estaciones, sonidos de viento, rugido de olas del mar, etc.; las voces humanas son el sonido más frecuente en un 37 por ciento de los casos, en forma de griterío o leves susurros, sin mensaje identificable ni claro.

Alucinaciones táctiles: comunes y relacionadas con la presencia intrusiva; incluye la sensación de que el colchón se hunde, que alguien se sienta, que le retira las sábanas o que la agarra de las manos.

Dificultades respiratorias: sensaciones de presión en el pecho, dificultad para respirar, estrechez alrededor del cuello como si fuera estrangulado, y sensaciones de sofocación y asfixia; estas percepciones pueden explicarse por la parálisis de los músculos voluntarios; el estado de sofocación produce gran angustia, pánico y temor de morir asfixiado. Los ataques físicos en este sentido se asocian igualmente a la presencia maligna.

TRATAMIENTO

Para poder moverse, se recomienda relajarse y no perder la calma, ya que se trata sólo de un proceso temporal, en el que en realidad no corremos ningún peligro. Dado que la respiración se produce automáticamente, la persona sólo necesita percibir que está respirando con normalidad para entender que se encuentra en una fase temporal de parálisis del sueño.

Puede ser útil intentar mover zonas del cuerpo lentamente, como las piernas, manos o brazos; también abrir los ojos. Otra técnica consiste en intentar incorporarse de golpe. Tras vencer el episodio de parálisis, es conveniente levantarse de la cama y procurar estar despierto unos minutos, antes de volver a acostarse, para evitar que aparezca de nuevo el episodio. En algunos casos el médico puede recomendar la utilización de antidepresivos tricíclicos, por su acción inhibidora de la fase de sueño REM.

1-Concéntrate en el movimiento del cuerpo. Notarás que puedes mover una parte de tu cuerpo (los dedos de los pies y manos, y la lengua) para obligarte a despertar del todo.
2-Concéntrate en el movimiento de los ojos. Tu capacidad de abrir y mover los ojos no se verá afectada por la parálisis del sueño. Algunas personas recomiendan que muevas los ojos de un lado a otro con rapidez para salir del estado de parálisis del sueño.
3- Concéntrate en la respiración. La respiración controlada puede ser una técnica de relajación excelente. Conocerla de antemano te puede ayudar a recobrar el control durante un episodio de parálisis del sueño.
4- Imagina que te estás moviendo. Algunas personas se provocan intencionalmente un estado de parálisis del sueño para experimentar lo que creen que son experiencias “fuera del cuerpo”. Imaginar que te mueves sin esfuerzo fuera del cuerpo puede ser una alternativa más agradable que la parálisis del sueño.


Además de esto varias víctimas conciben en que intentar pensar en aquello en lo que tienen fe, les permite liberarse de la parálisis.

RECOMENDACIONES:
Duerme con regularidad. Se cree que la parálisis del sueño se produce cuando la persona entra en el estado de movimiento ocular rápido (REM) antes de tiempo. Como es más probable que esto ocurra cuando una persona no duerme lo suficiente, mantener un patrón regular de sueño puede disminuir la frecuencia de los episodios. Si sufres de insomnio, entrénate para quedarte dormido con más facilidad.
Duerme de lado. Aproximadamente un 60% de los episodios de parálisis de sueño se producen cuando la persona duerme sobre su espalda. Para romper este hábito, cose un bolsillo o una media a la parte trasera de tu pijama e introduce en ella una o dos pelotas de tenis.
Haz ejercicio con regularidad. No tienes que ir al gimnasio; simplemente añade un ejercicio de bajo impacto físico a tu rutina diaria, como un paseo por la mañana.
Come saludablemente. Elimina las cosas que pueden afectar tu sueño, como la cafeína, el alcohol y los dulces.

Relájate. El estrés interrumpe los ciclos normales de sueño, y puede contribuir en gran medida a la parálisis del sueño. Puedes hacer muchas cosas para calmarte, como meditar, escuchar música y jugar con una mascota. Escoge lo que funcione mejor para ti.



Fotógrafo que sufre de parálisis del sueño retrata sus visiones en imágenes


Desde los 15 años Nicolas Bruno ha padecido de forma continúa parálisis del sueño, trastorno que le provocan ver horribles alucinaciones en un estado transitorio entre la conciencia y el sueño.

El fotógrafo conceptual Nicolas Bruno ha padecido de parálisis del sueño desde que tenía 15 años. Para poder enfrentar el sentimiento de miedo e impotencia que se experimenta con este fenómeno, Bruno decidió llevar un diario de vida en donde anotó sus alucinaciones mientras se encontraba entre la conciencia y el sueño.
"En mi primera experiencia con miedo intenso estaba rodeado de figuras de sombras con sus brazos estirados hacia mi cuello. Para mi sorpresa, en realidad pensé que estaba despierto, y traté de salta de la cama, pero mi cuerpo estaba inmóvil", señaló el fotógrafo.
Comenzó a anotar sus visiones como terapia, usándolas de referencia para después recrearlas en sus fotografías. "Para obtener el efecto completo que quise llegar en mi trabajo utilicé numerosas utilerías para expresar el misterio y su significado conceptual"


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The Escape Artist Pt. 1

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fotografías de Nicolas Bruno © Nicolas Bruno. thewickedend@Flickr

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