Espíritus elementales del Aire





  • El Aire gobierna todo aquello que tenga que ver con la mente, el trabajo psíquico y mental, la intuición, conocimiento, lo abstracto, la purificación, la más alta conciencia, las nubes, el aliento, el conocimiento herbal, las inspiraciones, las audiciones, revelaciones de verdades, hallar cosas perdidas, aprender secretos, meditaciones zen, iluminación, telepatía, la memoria.
El aire físicamente va desde el viento, esa brisa que golpea nuestros rostros y mueve nuestros cabellos (muy gentil cierto) pero también abarca los tornados y huracanes, es un elemento muy necesario ya que todos necesitamos respirarlo de alguna manera para sobrevivir, ahora bien el aire dentro de nosotros esta en el reino de la mente y los pensamientos, las ideas y nuestra parte reflexiva.

Su vehículo son los vientos –tanto las brisas como los huracanes- , las fragancias y las notas musicales.

Trabajar con este elemento nos permite aclarar nuestros pensamientos, dejar fluir las ideas y soñar despiertos. Por ello, cuando les hacemos un llamado a los seres del Aire desde nuestro interior, estamos creando un espacio para escuchar y ser escuchados.
Los seres mágicos del aire pueden ser benévolos como malignos, y las leyendas dicen que deben ser tratados con mucha prudencia porque suelen ofenderse con facilidad si se los molesta.
Los elementales del aire son afines a buscar relación con seres de otros elementos así como también con el hombre. Prefieren los lugares abiertos, árboles, el aire mismo.
Estas criaturas se vinculan al amanecer, la primavera, el cobre, el estaño y la energía proyectiva.
Silfos y sílfides
La misión de estos seres es la de mantener el aire a salvo de la contaminación. Rigen huracanes, remolinos, vientos y todo movimiento de las masas de aire. Por eso, pueden provocar cataclismos si algún humano los ofende. Además, este tipo de criaturas se caracteriza por un estado de ánimo algo cambiante. A ambos se les atribuye el pensamiento, la imaginación y la memoria del mundo.
Los Silfos actúan donde hay un verdadero mérito escondido, porque allí deben resplandecer los rayos del sol. Ellos imprimen en los aprendices la importancia de adquirir la conciencia del conocimiento, es decir, “la Intuición”.
Los Silfos poseen una formidable memoria, y por lo tanto son sabios.  Ellos recuerdan todos los rituales y religiones de las estrellas y la sabiduría de los libros más antiguos. Si el estudiante quiere recordar la antigua sabiduría, ellos podrán instruirlo y enseñarlo.
Las sílfides, de género femenino, velan por las nubes y las lluvias. Son bellas y suelen manifestar su belleza ante los seres humanos. También pueden ser musas inspiradoras para los artistas porque pueden poner en funcionamiento mentes bloqueadas de quienes trabajan con la imaginación. Son definitivamente benévolas y de todos los elementales, las más próximas a los ángeles. Las sílfides inclusive han llegado al arte culto, como el ballet, cuando se desplazan cual gráciles ondas del aire por el escenario.
Hadas
La raíz etimológica del vocablo ‘hada’ se encuentra en el latin ‘fata’ (destino) por lo cual, puede interpretarse que estos seres intervienen activamente en el curso de las cosas, teniendo alguna influencia en el destino de los humanos.
Se dice incluso que cuando un hada decide entablar relación con un humano, suele elegir a una persona alegre y generalmente enamorado. En general, suelen estar de buen humor, pero si se sienten ofendidas pueden llegar a ser muy vengativas.
Son muy bellas, aunque esto no les resta fuerza física. Se caracterizan por una legendaria voluntad y curiosidad, lo que hace de ellas seres de gran iniciativa. Poseen poderes extraordinarios, y son muy protectoras, por eso se las invoca con el fin de obtener cuidado y estar salvaguardados de problemas o males.
Las hadas suelen vivir en organizaciones jerárquicas. Entre ellas suele haber una reina que ejerce el poder.
Según las leyendas, las hadas adoran cantar y bailar con sus dulces y melodiosas voces armando corros o círculos de las hadas. Si un hombre, tentando por la danza de las hadas, irrumpe en esos círculos mágicos, corre grave riesgo de quedar hechizado bajo la magia tormentosa de las hadas. Se dice que solo otro humano puede rescatarlo poniendo con firmeza un pie dentro del anillo y otra fuera, tirando fuertemente de él para liberarlo del encanto.
Las hadas del aire, al igual que las hadas terrestres, disfrutan de posarse sobre los hongos en el bosque. Vuelan con sus hermosas alas entre las flores y sorprenden a los caminantes con luces fugaces y silbidos agudos.
Las hadas terrestres adoran las flores y los árboles. Toman la vitalidad del sol y se encargan luego de llevarla a todo el bosque.

Geniecillos de las tormentas
Reciben otros nombres tales como nuberus o geniecillos de las nubes. Temido por los aldeanos por su capacidad para generar niebla, las leyendas relatan historias de acuerdos con las sílfides ya que ambos tienen influencia de la producción de lluvias. La diferencia entre ambos reside en que las sílfides buscan la armonía, los nuberus pueden llegar a generar grandes cataclismos. Cuando una sílfide y un nuberus llegan a concretar un pacto, no hay nada que temer: la naturaleza conservará el equilibrio.
  • Los signos astrologicos correspondientes a este elemento son: Géminis, Libra y Acuario.
El simbolismo del aire enlaza con el mundo de las ideas, del pensamiento, intercambio y movilidad, representa el aliento y la participación. Los signos de Aire también pueden matizarse haciendo uso de las alegorías de los vientos.
El aire de Géminis se puede asociar a los airecillos frescos del principio de verano, las brisas frescas procedentes del mar. El aire de Géminis es análogo a los vientos vivos y agradables que vienen a despejar la atmósfera.
El aire de Libra se asocia con los vientos calientes, el aire cálido y sensual de finales de verano, este aire es análogo a los vientos terrales siempre cálidos pero en ocasiones incómodos, son los vientos que pueden acabar por traer las tormentas otoñales.
El aire de Acuario se relaciona con los vientos de febrero, con los vendavales, los vientos fríos y duros que lo remueven todo, es el aire frío que arrastra con él al inmóvil y duro invierno. Es el aire que se cuela por las rendijas y siempre se nota frío y penetrante.


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