Extractos de las memorias personales de Nikola Tesla




El desarrollo del hombre es vitalmente dependiente de la invención. Es el producto más importante de su cerebro creativo. Su propósito más importante es la completa maestría de la mente sobre el mundo material, el atrapar las fuerzas de la naturaleza a las necesidades humanas.
Esta es la difícil tarea del inventor, quien a menudo es mal entendido y no es recompensado. Pero el encuentra amplia compensación en los placenteros ejercicios de sus poderes y en el conocimiento de ser uno de esa excepcionalmente privilegiada clase sin la cual la raza hace mucho tiempo habría perecido en la amarga lucha contra los implacables elementos. Hablando por mí mismo, yo ya he tenido más de mi medida completa de este exquisito disfrute; tanto, que durante muchos años, mi vida estaba un poco corta del éxtasis continuo.
Nuestros primeros esfuerzos son puramente instintivas incitaciones de una vívida e indisciplinada imaginación.
Pero esos impulsos tempranos, aunque no son inmediatamente productivos, son del momento más grande y podrían darle forma a nuestros mismos destinos.
De hecho, ahora siento que si los hubiera entendido y cultivado en vez de suprimirlos, habría podido agregar un valor sustancial a mi legado para el mundo. Pero solo hasta que logré la humanidad realicé que yo era un inventor. Esto fue debido a varias causas.
En primer lugar, yo tenía un hermano que era dotado a un grado extraordinario; uno de esos raros fenómenos de mentalidad, los cuales la investigación biológica ha fallado en explicar. Su prematura e inesperada muerte dejó a mis padres desconsolados.
Mi madre era descendiente de una de las familias más antiguas del país y de una línea de inventores. Ambos,
su padre y su abuelo originaron numerosos implementos domésticos, agrícolas y de otros usos. Ella era verdaderamente una gran mujer, de raras habilidades, valor y fortaleza. Le debo tanto a sus buenas tolerancias e inventiva mental que todavía ahora puedo ver sus maravillosas características grabadas en mi mente.
Haciendo Real La Mente Interior
En mi juventud yo sufrí de una peculiar aflicción debido a la aparición de imágenes, a menudo acompañado por fuertes destellos de luz, que estropeaban la vista de los objetos reales e interferían con mis pensamientos y acciones. Habían cuadros de cosas y escenas que yo realmente había visto, ninguna de estas imaginadas.
Cuando me fue hablada una palabra, la imagen del objeto que designaba se presentaría a sí misma vivamente en mi visión, y a veces era bastante incapaz de distinguir si lo que yo veía era tangible o no. Esto me causaba mucha incomodidad y ansiedad. Ninguno de los estudiantes de psicología o fisiología a quienes consulté pudieron nunca explicar satisfactoriamente este fenómeno.
Parecen que ha sido únicos, aunque yo estaba probablemente predispuesto, ya que se que mi hermano experimentaba un problema similar. La teoría que yo formulé fue que las imágenes eran el resultado de una acción de reflejo desde el cerebro sobre la retina bajo gran excitación. Ciertamente no eran alucinaciones, como las producidas por las mentes enfermas y angustiadas, ya que en otros respectos era normal y compuesto.
Para dar una idea de mi desesperación, supongamos que he sido testigo de un funeral o algún otro espectáculo que toca los nervios. Entonces, inevitablemente, en la quietud de la noche, un vívido cuadro de la escena se presentaría ante mis ojos y persistiría, a pesara de todos mis esfuerzos para quitarlo de mi más íntimo ser.
También comencé a ver visiones de cosas que no guardaban ninguna resemblanza a la realidad. Era como si me estaban mostrando ideas de alguna mente cósmica, esperando hacer reales sus concepciones.
Si mi explicación es correcta, debería ser posible proyectar en una pantalla la imagen de cualquier objeto que uno conciba y hacerlo visible. Tal avance revolucionaría todas las relaciones humanas. Estoy convencido que esta maravilla puede y será lograda en el tiempo por venir.
Puedo agregar que he dedicado mucho pensamiento a la solución del problema. He logrado reflejar tal cuadro que he visto en mi mente a la mente de otra persona en otra habitación.
Para liberarme a mí mismo de estas tormentosas apariciones, he tratado de concentrar mi mente en otra cosa que haya visto, y de esta manera, a menudo obtuve un alivio temporal; pero para conseguirlo, tuve que conjurar continuamente nuevas imágenes.
Al realizar estas operaciones mentales por segunda o tercera vez, para poder espantar las apariciones de mi visión, el remedio gradualmente perdió toda su fuerza. Luego, instintivamente comencé a hacer excursiones más allá de los límites del pequeño mundo del que tenía conocimiento, viendo nuevas escenas.

Estos eran al principio muy velados e indistintos, y se iban al intentar concentrar mi atención en ellos. Ganaron fuerza y distintivo, y finalmente asumieron la solidez de las cosas reales.
Pronto descubrí que mi mejor comodidad fue lograda si yo simplemente me adentraba cada vez más en mi visión, obteniendo nuevas impresiones todo el tiempo, y así comencé a viajar; por supuesto en mi mente. Cada noche, (y a veces durante el día), cuando estaba solo, yo comenzaría mis viajes, veía nuevos lugares, ciudades y países; vivía allí, conocía gente y hacía amistades y conocidos y, aunque suena increíble, es un hecho que los apreciaba tanto como aquellos en la vida real, y no un poco menos intensos en sus manifestaciones.
Hacía esto constantemente hasta que tuve como dieciséis años, cuando mis pensamientos se volcaron seriamente hacia los inventos. Luego observé, para mi placer, que podía visualizar con la mayor facilidad. No necesitaba modelos, dibujos o experimentos. Yo podría representarlos todos como verdaderos, en mi mente.
Así, al haber sido guiado inconscientemente a evolucionar lo que considero un nuevo método de materializar conceptos e ideas inventivos, lo cual es radialmente lo contrario a lo puramente experimental, y es, en mi opinión siempre mucho más expeditivo y eficiente.
En el momento en el cual uno construye un dispositivo para llevar a la práctica una idea en crudo, uno se encuentra a sí mismo inevitablemente aborto con los detalles del aparato. Al ir mejorando y reconstruyendo, la fuerza de concentración disminuye, y se pierde de vista el gran principio subyacente.
Pueden obtenerse resultados, pero siempre con sacrificio de la calidad. Mi método es diferente. Yo realmente no me apresuro hacia el trabajo real. Cuando obtengo una idea, comienzo inmediatamente a construirla en mi imaginación. Cambio la construcción, rehago mejoras y opero el dispositivo en mi mente.
Es absolutamente indistinto para mi si hago correr mi turbina en mi pensamiento o la pruebo en mi taller. Incluso puedo notar si está fuera de balance. No hay diferencia alguna; los resultados son los mismos. De esta manera soy capaz de desarrollar rápidamente y perfeccionar una concepción sin tocar nada. Cuando he llegado tan lejos como para corporizar en la invención cualquier mejora posible que pueda pensar y no veo errores por ninguna parte, pongo este producto final en forma concreta en mi cerebro. Invariablemente mi dispositivo funciona como he concebido que debería hacerlo, y el experimento sale exactamente como lo he planeado.
En veinte años no ha habido una sola excepción. ¿Porqué tendría que ser de otra manera? La ingeniería, lo eléctrico y lo mecánico son positivos en sus resultados. Raramente existe un artefacto o dispositivo que no pueda ser examinado de antemano, desde la información disponible en teoría y práctica.
El llevar a cabo a la práctica de una idea cruda como se hace generalmente es, sostengo, nada más un desperdicio de energía, dinero y tiempo. Sin embargo, mi temprana afición tenía otra compensación. El incesante esfuerzo mental desarrolló mis poderes de observación y me habilitó para descubrir una verdad de gran importancia.
Yo había observado que la aparición de imágenes era siempre precedida por reales visiones de escenas bajo condiciones muy peculiares y generalmente muy excepcionales, y me impulsaron en cada ocasión a ubicar el impulso original.
Un poco después, este esfuerzo creció a ser casi automático, y gané gran facilidad para conectar causa y efecto. Pronto me volví consciente, para mi sorpresa, que cada pensamiento que yo concebía era sugerido por una impresión externa. No solo esto, sino todas mis acciones eran incitadas de una manera similar. Con el tiempo se volvió perfectamente evidente para mi que yo era simplemente una automatización dotada con energía de movimiento, respondiendo al estímulo de los órganos del sentido, y pensando y actuando en consecuencia.
El resultado práctico de esto fue la clase de “tele-automáticos” que ha sido llevado a cabo solamente de una manera imperfecta. Sus latentes posibilidades, sin embargo, serán eventualmente demostradas. Llevo años planeando autómatas auto-controlados, y creo que pueden producirse mecanismos que actuarán como si poseyeran razonamiento, a un grado limitado, y crearán una revolución en muchos departamentos comerciales e industriales.
Yo tenía aproximadamente unos doce años de edad cuando tuve éxito en desterrar una imagen de mi visión
con esfuerzo de voluntad, pero nunca tuve ningún control sobre los destellos de luz a los cuales me he referidoanteriormente. Fueron quizás mi experiencia más extraña e inexplicable.
Usualmente ocurrieron cuando me encontraba en situaciones peligrosas o desesperantes, o cuando estaba grandemente regocijado. En algunas instancias he visto todo el aire a mi alrededor lleno con lenguas de llamas vivas. Su intensidad, en vez de disminuir, se incrementaba con el tiempo, y al parecer llegó al máximo cuando tenía como veinticinco años de edad.
Estos fenómenos luminosos todavía se manifiestan de vez en cuando, como cuando una nueva idea se está abriendo posibilidades me golpea, pero ya no son excitantes, siendo de relativamente poca intensidad. Cuando cierro mis ojos, invariablemente observo primero un fondo de un azul muy oscuro y uniforme, parecido al cielo en una noche clara pero sin estrellas.
En unos pocos segundos, este campo se vuelve animado con innumerables copos de un verde centellante, ordenados en varias capas y avanzando hacia mi. Entonces aparece, a la derecha, un bello patrón de dos sistemas de líneas paralelas cercanas, a ángulos rectos unas de otras, en toda clase de colores, con el amarillo, verde y dorado predominando.
Inmediatamente después, las líneas se vuelven más brillantes, y el todo es gruesamente salpicado con puntos de luz parpadeantes. Este cuadro se mueve lentamente a través de campo de visión, y en aproximadamente diez segundos se desvanece a la izquierda, dejando atrás una base de un más bien desagradable gris hasta alcanzar la segunda fase.
Cada vez, antes de dormirme, revolotean ante mi vista imágenes de personas u objetos. Cuando los veo, se que estoy por perder la conciencia. Si se ausentaran y se rehusaran a llegar, esto significaba una noche sin sueño.
Durante este período contraje muchos extraños gustos, disgustos hábitos, algunos de los cuales puedo rastrear a impresiones externas, mientras que otros son inexplicables. Yo estaba fascinado con el brillo de cristales, pero las perlas casi me dan un ataque.
Después de acabar los estudios en el Instituto Politécnico y en la Universidad, tuve una completa crisis nerviosa y, mientras duró el mal, observé muchos fenómenos, extraños e increíbles.
Nikola Tesla – Nacido el 9/10 de Julio de 1856
De los propios escritos de Tesla podemos observar que tenía una capacidad mental única, que pocos de sus congéneres humanos hayan podido alguna vez alcanzar. No es de extrañarse que cuando Tesla fue enfrentado con un acontecimiento tan estremecedor como la revelación que los humanos podrían no estar solos en el universo, el le hizo frente con la cabeza en alto.
La manera atípica en que enfrentaba y trataba con lo desconocido ha conducido a algunos a especular que su verdadero parentesco puede haberse originado más allá de este planeta. Esta sugerencia no es nueva, de hecho, Tesla una vez le confió a uno de sus asistentes personales que a menudo sentía como si fuese un extraño en este mundo.
Tesla era de una familia de origen serbio. Nacido en la aldea de Smilian, Lika (Austria-Hungría) en lo que es ahora Croacia. El padre de Tesla era un sacerdote ortodoxo; su madre no era letrada pero altamente inteligente.
Un soñador con un toque poético, al madurar, Tesla agregó a estas cualidades tempranas aquellas de la autodisciplina y un afán por la precisión.
En su libro El Regreso de la Paloma, Margaret Strom afirma que Tesla no era un hombre terrestre. En la página 71 de su libro privadamente impreso, dice que la gente espacial relató que un niño varón nació a bordo de una nave espacial que estaba en un vuelo desde Venus a la Tierra en julio de 1856.


El pequeño fue llamado Nikola. La nave aterrizó a medianoche, entre el 9 y el 10 de julio, en una remota provincia en las montañas en lo que es ahora Croacia. Allí, según arreglos anteriores, el niño fue colocado al cuidado de un buen hombre y su esposa, el Reverendo Milutin y Djouka Tesla. Supuestamente, la gente del espacio liberó esta información en 1947 a Arthur H. Matthews en Quebec, Canadá.

http://saikumisterios.blogspot.com.ar/

No hay comentarios:

Publicar un comentario