Chichén Itzá el día de equinoccio y el descenso de la serpiente emplumada


El diseño de esta pirámide fue realizado por los arquitectos mayas que tan bien dominaban el conocimiento de los astros y en particular el del sol. Por ese motivo, al situar la pirámide colocaron las plataformas de su fachada, de forma que su sombra pudiera proyectarse sobre los laterales de la escalinata, dando forma al cuerpo de una de sus deidades, Quetzalcóatl o Kukukcán, la serpiente emplumada cuya cabeza está esculpida a los pies de la Pirámide.
Todos los equinoccios, cuando el día tiene la misma duración que la noche, -fenómeno que se produce dos días al año, el 21 de marzo y el 21 de septiembre-, los cálculos de los arquitectos se cumplen y el sol proyecta la sombra de los escalones conformando a la serpiente. Este fenómeno congrega a más de veinticinco mil personas cada año en la explanada de Chichén Itzá, y hoy os lo cuento en primera persona ya que he tenido la suerte de coincidir en este lugar en la fecha oportuna.
Escalinata Kukulcan Sin Sombras
Cuando los guerreros toltecas de Tula llegaron a la zona del Yucatán, encontraron a los mayas, un pueblo muy culto pero poco preparado para la lucha, por lo que les ocuparon sin demasiada resistencia. Pronto, su dios principal Quetzalcóatl fue asumido por los mayas, que le llamaron Kukulcán.
Los mayas conocían muy bien los astros y tenían un calendario de sistema vigesimal formado por 18 meses de 20 días y un mes extra de 5 días, conformando los 365 días del año. Los sacerdotes tenían gran poder, porque eran capaces de determinar cuándo era el mejor momento para la siembra de alimentos, cuando recoger las cosechas y otros momentos importantes, ya que sabían con precisión cuándo llegaba la época de lluvias, etc al dominar el calendario.

Para incrementar su poder, reunían al pueblo en la explanada en los días de equinoccio y les decían que su dios Kukulcán, la serpiente emplumada bajaría a la tierra a determinada hora, y hablaría a través de ellos. Cuando los habitantes del Yucatán veían bajar la serpiente por la escalinata del Castillo, sin duda quedarían fascinados por el efecto óptico, que probablemente, se vería arropado de grandes efectos, dada la gran acústica del lugar.
En los días de equinoccio, (y tambiénn dos o tres días antes y dos o tres días después), aproximadamente a las 4 y media de la tarde (hora del Yucatán) cuando el sol empieza a descender, proyecta sus rayos sobre el Castillo de Kukulcán, haciendo que la sombra de las 9 plataformas de los laterales del castillo forme unos triángulos sobre la escalinata de las cabezas de serpientes. Como veis en las imágenes anteriores a este párrafo, al principio no hay sombra ninguna y es un simple muro.
A medida que se acerca la hora, se va dibujando la serpiente, poco a poco, de forma que queda iluminada por el sol frente a la penumbra del resto del muro que queda en sombra. Si os fijáis en la secuencia de imágenes, primero se ve la escalinata totalmente iluminada, sin sombras y poco a poco se puede ver una zona soleada que forma la serpiente.

Conforma pasa el tiempo se empiezan a ver las sombras de las plataformas formando el "cuerpo" de la serpiente que permanece iluminado por el sol. El efecto se va apreciando bien a partir de las 3.45 pero es muy lento. Aproximadamente a las 4.15, ya se ve bien el cuerpo en la sombra pero solamente a las 4.30 o incluso a las 4.45 es cuando ya se aprecia el cuerpo de Quetzalcóatl perfectamente formado por los triángulos que perfilan su sinuoso descenso por la escalinata.
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