COMIENZO DEL DESPERTAR



Cuando iniciamos nuestro proceso de despertar podemos sentirnos diferentes a los demás, comienzan a agudizarse ciertas intolerancias a eso que consideramos formas de vida de baja vibración.

Podremos notar como las cosas que antes disfrutábamos ahora nos molestan, como los programas de televisión, la influencia de la moda, las conversaciones vacías e intrascendentes, pues nuestras prioridades comienzan a cambiar y buscamos la transcendencia y la perfección, esto nos orillará a vivir en soledad por falta de compatibilidad con la gente de nuestro entorno.

Si encontramos un ambiente donde seamos validados nos expresaremos abiertamente, si sentimos que no es así, entonces nos cerraremos herméticamente hasta volvernos introvertidos.

Esta soledad e introversión será el campo propicio para experimentar mayores niveles de creatividad y nuestra conexión con lo Divino, pues veremos cómo nuestra conexión con la Fuente, nos llena de inspiración.

En la medida en que vamos avanzando, vamos cuestionando las estructuras que nos sostienen, por lo que dejamos de contentarnos con la información que vemos o que leemos, antes aceptábamos ciegamente lo escrito en libros o periódicos, ahora comenzamos a cuestionar, investigar y sacar nuestras propias conclusiones

Dejamos de seguir a la masa para seguirnos a nosotros mismos desde un punto mucho más reflexivo, crítico e introspectivo.

Esta misma actitud hace que sea difícil que sigan órdenes si éstas no tienen sentido o son coherentes, es justo en este momento donde comenzamos a romper nuestros propios esquemas, comenzamos a darnos cuenta que el propósito no es adaptarnos a un ambiente que no es adecuado para nosotros, sino que podemos crearnos un ambiente en donde nos sintamos cómodos y podamos expandir nuestro campo de acción.

El ser humano dormido vive inmerso en un letargo que oscila entre la apatía, indiferencia, desánimo o depresión profunda, aún sin darse cuenta, puede vivir bajo esta energía creyéndolo normal.

En cuanto comienza su proceso de despertar, su ser interior comienza a elevar la frecuencia, llevándolo de la depresión a la ira.

Comienza a darse cuenta de la forma en que está sometido a una vida que no desea, a ver las diversas formas de manipulación a la cuál ha sido sujeto por parte de su entorno y esto genera ira o rabia.

Es parte del proceso y es necesario pues es la energía que se requiere para romper con los esquemas que le atan.

Comenzamos a tener problemas en nuestras relaciones pues ya no coincidimos en las viejas formas de relacionarse, y nos vamos separando del entorno.

Posteriormente tendremos que realizar un camino de regreso en donde nuevas comprensiones nos dejarán ver que somos parte del todo y la solución no es la división o fragmentación sino el sentido de UNIDAD. (Esta parte es muy importante...)

En esta primera fase, llevaremos los primeros enfrentamientos con nuestra realidad, en donde comenzaremos a ver todo aquello que hemos permitido en nuestra vida y que nos afecta, tomando por primera vez, el sentido de RESPONSABILIDAD.

Desde este punto, nos convertimos en guerreros, para destruir todo aquello que nos ha encarcelado a una vida que no queremos, lo que nos resta valor, lo que nos resta dignidad, lo que nos aleja de nuestra verdad, para dar paso a nuevas formas de relacionarnos, mucho más respetuosas y en amor.

Desde este punto ciframos nuestra fortaleza con base en la ira... es necesario para defendernos y romper ataduras, para establecer límites, para encontrar nuestra INDIVIDUALIDAD en un mundo que busca uniformar y negar la manifestación de la individualidad de cada quien.

En esta etapa nos salimos del entorno, probando nuestros límites físicos, emocionales y mentales.




Esta etapa trae grandes aprendizajes y desafíos para los guerreros de Luz, pues representa la búsqueda de nuestra identidad, realizamos una limpieza profunda de nuestra consciencia para entrar posteriormente al proceso de expandir nuestra consciencia.

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