PURIFICACIÒN CHACRAS

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a) Purificación del chakra base

Colocad ambas manos sobre las rodillas, con las palmas hacia abajo.
Situad vuestra atención en la base de vuestro cuerpo y tratad de percibir en ella raíces que se
hunden en el suelo, como si fueseis un árbol. Mantened esta actitud interior hasta que percibáis una
especia de pesadez, acompañada de la sensación de hundiros en el suelo o, al menos, uniros a él.
Llevad ahora vuestra atención por encima de vuestro cráneo, y sentid ahí la presencia de una bella
bola de luz blanca. Invitadla a descender lentamente en vosotros hasta inundar vuestro chakra base:
Inspirad tranquilamente por la nariz visualizando una serpentina luminosa enroscada en la base de
vuestro cuerpo. Haced que gire mientras espiráis (observad que la flecha indica el sentido de este giro).
Practicad siete inspiraciones y sendas espiraciones de este tipo respirando libremente entre cada una de ellas.


b) Purificación del segundo chakra.

Colocad vuestra mano izquierda sobre vuestra rodilla izquierda, con la palma hacia abajo, y
situad la mano derecha sobre vuestro segundo chakra.
Dejad que vuestra conciencia descienda por la espalda hasta la base de vuestro cuerpo,
percibid ahí un sol blanco y hacedlo subir hasta vuestro segundo chakra en una corta
inspiración.
Haced descender a continuación este sol hasta el chakra base en una corta espiración.
Repetid preferiblemente cuatro series de siete inspiraciones y espiraciones. Entre cada una
de ellas, procurad respetar un silencio profundo y centrad bien vuestra atención en vuestro segundo chakra.

Observad que en cada inspiración y espiración el aire debe rozar suavemente la parte de atrás deVnuestra cavidad nasal, lo que provocará un ligero ruido.


c) Purificación del tercer chakra

Colocad la mano izquierda, con la palma hacia abajo, sobre la rodilla izquierda, y la mano
derecha sobre el tercer chakra.
Con una inspiración, buscad el mismo sol blanco que en el ejercicio anterior en la base de
vuestro cuerpo, y hacedlo subir interiormente hasta vuestro tercer plexo, donde lo dejaréis irradiar varios segundos.
Espirad a continuación enérgicamente por la nariz, de un golpe seco e intentando percibir al
mismo tiempo una expansión total de vuestra aura.
Lo ideal será repetir treinta veces seguidas estas inspiraciones-espiraciones. Seremos especialmente
prudentes en esta práctica. Si se comprende bien, debe ser realizada de forma apacible y con atención, y en ningún caso debe llevarnos a una hiperventilación.
Terminaréis este ejercicio respetando un largo silencio interior.


d) Purificación del cuarto chakra

Cruzar los brazos sobre vuestro pecho, con el derecho por encima del izquierdo.
Instalaros en una respiración regular y tratad de percibir sin proyectara delante, una espiral
plana de luz rosa girando armoniosamente en la cavidad de vuestro pecho. Su sentido de
roración será el de las agujas de un reloj. Lo ideal será percibir diecinueve movimientos
completos de rotación, mientras dejáis vuestra respiración a su ritmo natural.
A continuación, haced que suba una columna de luz blanca a partir de vuestro chakra
cardiaco hasta la parte superior de vuestra cabeza, durante una inspiración lenta.
Cuando acabéis vuestra inspiración, una vez que la columna haya llegado a la parte superior
de vuestra cabeza, la columna de luz se enrollará sobre sí misma formando de este modo una espiral que gira en el sentido de las agujas del reloj. Percibidla en una corta apnea.

Idealmente este ejercicio deberá realizarse cuatro veces seguidas.


e) Purificación del quinto chakra

Colocad vuestra mano izquierda sobre vuestra rodilla izquierda, con la palma hacia arriba, y
vuestra mano derecha sobre vuestro chakra de la garganta.
Inspirad lentamente y en conciencia una red de aire de color azul claro, haciendo rasgar con
la misma la parte trasera de vuestra cavidad nasal.
Espirad del mismo modo la red de aire, pero visualizando esta de color azul oscuro (en
efecto, estará cargada de residuos etéricos).
Practicad siete veces seguidas este movimiento respiratorio para completar la fase de “limpieza”
del ejercicio, y comenzar la fase de “tonificación”.
Emitid un zumbido en la parte de atrás de vuestra garganta. Cuando os acerquéis al final de
vuestro soplo, terminad de expulsar al aire por la nariz, con fuerza y de una sola vez.
Repetid esta fase cinco veces seguidas y permaneced en un profundo silencio.


f) Purificación del sexto chakra

Tras haber unido vuestras dos manos durante unos instantes, acercad vuestra mano derecha a
la raíz de vuestra nariz, entre ambas cejas.
Con la ayuda de movimientos rápidos de vuestro dedo indice, dad una decena de pequeños
golpes secos con la uña sobre vuestro chakra frontal. Esto creará una sensación de presión
sobre esta zona.
Iniciad una inspiración lenta, procurando sentir que esta inspiración se realiza por el chakra frontal, como si fuerais a rellenar una bolsa de aire detrás del mismo. Repetid esta inspiración una decena de veces.
Bizquead interiormente, sin forzar, pero de forma suficiente para crear una sensación entre vuestros dos ojos. Durante ese tiempo, repetid en voz alta la silaba TA, TA, TA, etc... hasta que lleguéis al límite de cada uno, sin llegar a superar el minuto.


g) Purificación del séptimo chakra

Posad vuestras manos sobre vuestras rodillas, con las palmas giradas hacia arriba.
Intentad percibir la presencia de un sol blanco por encima de vuestra cabeza. Este va a dejar
caer, una tras otra, siete gotitas de oro sobre vuestro séptimo chakra. Sentid estas siete gotitas y su contacto con la cima de vuestra cabeza.

Haced varias largas inspiraciones y espiraciones, a vuestro ritmo.
Renovad la percepción de la caída y del contacto de las siete gotitas de oro.
Haced de nuevo varias largas inspiraciones y espiraciones.
Volved a sentir una última vez las gotitas.
Respetad un tiempo de silencio interior, emitid después un largo y grave zumbido en la parte de atrás de vuestra garganta (o si lo preferís, el sonido AUM tradicional).


h) Purificación del octavo chakra

Con las manos posadas sobre las rodillas, con las palmas hacía arriba, mantened un largo silencio. En lo más profundo del mismo, percibid el sonido del prana en vosotros (una especie de silbido en el centro de vuestro cráneo)
Intentad ahora percibiros a vosotros mismos como si estuvierais “en el aire”, a un metro aproximadamente por encima de vuestro séptimo chakra... casi como si fuerais el extremo de una ducha imaginaria.
Cuando esta imagen mental se cree en vuestro espacio interior y hayáis llegado a “observaros desde arriba”,, dejad caer desde el centro de vuestra conciencia gotitas de oro sobre la cima de vuestra cabeza que está bajo vosotros (que por supuesto es la vuestra). Poco importa el número de estas gotitas. Sin embargo, es importante no prolongar más allá de dos o tres minutos este estado de exteriorización de la conciencia.
Terminad este ejercicio con un largo silencio, situado ambos brazos cruzados sobre el pecho, con el derecho sobre el izquierdo.


Así Curaban Ellos Daniel Meurois-Givaudan

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