ABRAZATE A TU ARBOL


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Los árboles nos han acompañado a lo largo de la historia y lo siguen haciendo, brindándonos su protección y energía. Respetados y venerados por numerosos cultos y tradiciones
Un árbol es mucho más que una planta que tiene tronco leñoso, ramas y hojas, piensen que es un ser vivo, totalmente interrelacionado no sólo con los otros árboles que tiene a su alrededor sino también con los seres humanos
Si es así, estarían en consonancia con lo que otros pueblos y otras culturas han opinado en torno a sus árboles. No los consideraban como seres aislados sino que formaban parte directa de sus mitos y ritos, de sus cultos y prácticas mágicas, de su vida cotidiana y sus usos medicinales
Sabían qué árboles curaban y qué árboles mataban, cuáles les protegían de los rayos y cuáles los atraían, aquellos que eran buenos para alejar a los insectos y cuáles atraían enfermedades
En definitiva, sabían que cada árbol alberga un espíritu que le confiere una fuerza determinada, un "alma" que le da un poder genuino y exclusivo, según a la clase que pertenezca
En la enfermedad y en las preocupaciones, nuestros antepasados buscaban un árbol para abrazarse a su tronco, para transmitirle sus angustias y sus problemas y recibir, a cambio, su fuerza
Entonces sentían que el árbol era mucho más que un ser inerte y que por su tronco fluía la savia que da energía a aquel que busca su consuelo.
Los jóvenes enamorados buscaban el tilo para confiar sus intimidades amorosas porque representaba el vigor de Venus
Los hombres que iban a la guerra abrazaban al roble porque éste simbolizaba al dios Marte y las personas que no tenían confianza en sí mismas acudían al abedul, que estaba bajo la protección de Mercurio
Cuando caminamos entre los árboles en un parque o un bosque, podemos comenzar a sentir la energía de estos maravillosos seres. Los celtas creían que cada árbol poseía un espíritu sabio y que sus rostros podían verse en la corteza de sus troncos y sus voces escucharse en el sonido de las hojas moviéndose con el viento
Los árboles nos ayudan a establecer contacto con el poder de la naturaleza, trabajar para sanarnos, relajarnos, fortalecernos y, sobre todo, ayudan a comunicarnos con la madre Tierra.
Se abraza un árbol en los momentos de soledad y tristeza. Se debe saber que se trata de una terapia que recomiendan cada vez más naturistas sabedores de los grandes efectos positivos que tiene.

Puedes realizar los siguientes ejercicios para integrarte a la magia de los árboles:
Habla con su Esencia
Camina entre los árboles y escoge alguno que te llame la atención.
Comienza a observarlo con detenimiento, con deseos de conocerlo, no de analizarlo
Cuando sientas que se conocen un poco más puedes sentarte con tu espalda contra su tronco, cerrar los ojos y sentir la energía que fluye desde la raíz hasta la copa
Cuando hayas podido establecer contacto con la energía del árbol, intenta comunicarte con su espíritu.
Preséntate con tu nombre y pídele consejo sobre cualquier situación que necesites, pídele cualquier milagro que necesites, la mágia existe y los milagros también
Escucha la respuesta en tu corazón, da las gracias, levántate y despídete poniendo tu mano derecha sobre su tronco.
Abraza a tu árbol

Acostumbra salir al campo, bosque o parque más cercano con cierta frecuencia, para que comiences a conocer a los árboles. Seguramente podrás encontrar alguno que te atraiga en especial
Cada vez que te sientas enfermo, cansado o bajo de energía, pídele permiso al árbol elegido, abrázalo!

Mientras te abrazas a su tronco, siente cómo te cargas de energía, te sientes más saludable y te conectas con la madre Tierra
Dale las gracias y despídete poniendo tu mano derecha sobre su tronco.


@ SAIKU

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