Algunos consejos para apoyar a los animales en su agonía y transición


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Sin duda alguna el mejor apoyo que podemos darles a nuestros amigos animales es trabajar o sanar nuestro propio miedo a la muerte y al dolor físico, la soledad o lo desconocido. Todos contribuimos al infinito campo cuántico con nuestros pensamientos, emociones, intenciones, deseos y actos físicos… así que, ¿qué queremos añadir a la situación?
“En la muerte los mundos se tocan y lo que parece inamovible regresa a su verdadera dimensión de impermanente. Por ello la vida consigue una profundidad y sentido especiales en este momento. Es sagrada, especial. Se puede rezar a quien nosotros creamos, realizar un canto que nos permita estar presentes en nuestro corazón, prender una vela, quemar hierbas especiales, como la salvia, mirra, romero o cualquier otra cosa que nos inspire y nos de certeza. El rezo es bueno porque nos conecta con la parte sagrada de lo que somos y nuestro mundo cotidiano entra en un paréntesis” (canalización de Búfalo Blanco, espíritu Indio Norteamericano)
Si se ha optado por una eutanasia, recomiendo generar un espacio y un tiempo especiales dentro de nosotros: PAZ, equilibrio, aceptación y amor. Al rezar, se recomienda acompañar al espíritu del animal en su recorrido ascendente durante al menos 2 hrs después de que se ha detenido el corazón.
Ya que la conciencia del animal ha de salir de todos los aspectos físicos, emocionales, mentales y energéticos del cuerpo en esta dimensión, también es recomendable dejar el cuerpo en reposo al menos 6 horas (o toda la noche) después de que ha parado el corazón, así permitimos que esa retirada de la conciencia se haga sin ser disturbada.
La muerte no está separada de la vida, cerramos ciclos todo el tiempo y comenzamos otros nuevos, como las olas del océano, como el día y la noche. Es el vaivén de la impermanencia. Solo que en nuestro espacio de conciencia/tiempo (span) la vida parece una unidad separada, aislada y sin un antes o un después. Sin embargo, esta es la limitación a verlo de una manera más integrada, simplemente porque los absolutos no existen. La vida no tiene sustento ni significado sin la muerte.
Es muy importante que los humanos cambien su conciencia y anhelo de buscar lo sólido y lo fijo de la vida, porque entonces siempre hay pesar. Así que lo primero es aceptar la impermanencia, esta es la naturaleza de las cosas. Justamente por eso los animales viven menos que los humanos, y en cada paso nos enseñan su gracia y ligereza, contrastando con la pesadumbre de nuestra existencia.
Es muy raro ver animales deprimidos (o solo si están bajo el yugo de los humanos), y entonces nos reflejan como estamos. La vida y muerte de los animales que observamos nos enseñan sobre el flujo, son parte de la naturaleza que fluye todo el tiempo. Ellos no se detienen y menos en el momento de la muerte. La muerte, digamos, es un gran portal, al que entran y salen “cosas”. Lo que regresa de ese portal es la profundidad de la vida, el sentido último del presente. Los animales entran al regazo de la muerte con confianza. En aceptación de que así son las cosas. De hecho, ¿porqué tendría que ser de otra forma? Somos los humanos que intentamos detener el flujo o resistirnos a este paso, este portal. Pero como el agua que se detiene en el hielo, el que se detiene ante el flujo se congela y vive por un momento la infelicidad. Es así de simple.
El lugar al que se van los animales no es como un sitio que puedas localizar en un mapa. Es este mismo espacio que se despliega en varias dimensiones y tiempos. Los animales son llevados al espacio/tiempo que les corresponda a cada uno, para eventualmente tomar otro cuerpo y volver a ser parte de esta dimensión física, y experimentar así otras partes de su Ser. Esas dimensiones/tiempo no son nada especial, como tampoco es nada especial esta dimensión/tiempo, pues todo es parte del flujo. Pero si quieres saber, hay diferentes “jardines”, espacios, como si fuesen cuartos distintos de una misma casa. Pero el Ser eventualmente recorre todos los espacios de su casa, o de su creación. Así pues, lo que tu haz visto es el comienzo del despegar. En animales “dañados” por el hombre (o por cualquier otra causa de la naturaleza que pueda dañarles, hay más fuerzas en acción aparte de ustedes), se les eleva a un espacio de sanación, donde se les restituye la fuerza perdida. Muchos de los animales no lo necesitan, pero sí ascienden a espacios astrales donde viven otras lecciones que corresponden al “tono” de su existencia. Es así que cada quién, en un principio de justicia Universal, recoge exactamente lo que le corresponde. Una vez que su ser sea llenado de esas gratas experiencias y se ha enriquecido, en algún punto de su camino, un gran Consejo sabio de seres sin tiempo ni forma, ofrece su guía y recomienda el paso a seguir. Ya sea para que ese Ser siga en planos sutiles, o baje al mundo denso a volver a probar el agua…
Bajo el rubro “animales” hay muchos propósitos y conciencias distintas. Algunos son conciencias colectivas, otros más individuales, y todos ellos tienen siempre espíritus guías que les procuran y cuidan. Sabemos que el viaje al mundo denso es una gran aventura y no les abandonamos. Tampoco cuando son almas jóvenes y requieren de mas guía. En todos los casos, siempre hay hermanos mayores para apoyarles en su camino.
En cuanto a las diferencias con los humanos, éstos tienen mayor confusión y también un mayor potencial, simplemente porque son experiencias distintas. Los animales son almas que tienen conciencia y chispa divina, pero en cada caso el potencial es diferente (potencial para brillar, crear, seducir, etc)
Un alma sí puede reencarnar en un animal y luego en humano o viceversa. Es parte de las decisiones que tomamos antes de nacer y corresponden también a nuestro Tono (o vibración).
A un animal se le puede apoyar en la muerte con hierbas sagradas (salvia, romero, jengibre son un buen acompañamiento (en mi cultura). Pero en realidad hacer una práctica espiritual que traiga paz es lo adecuado. Generar un espacio sagrado, especial, de introspección y meditación, reflexión y despedida. En la muerte los mundos se tocan y lo que parece inamovible regresa a su verdadera dimensión de impermanente. Por ello la vida consigue una profundidad y sentido especiales en este momento. Si, el rezo es bueno porque nos conecta con la parte sagrada de lo que somos y nuestro mundo entra en un paréntesis “especial”.
Al rezar, acompañar al espíritu del animal en su recorrido ascendente. Con velas, incienso, un espíritu sereno como el agua de un lago con luna. Y hacer esto hasta 2 hrs después de que se ha detenido el corazón es buena idea. Esto disminuye las opciones de que ese ser pueda detener su viaje en aspectos más densos del mundo espiritual.
El sufrimiento del espíritu viene cuando el tono verdadero de ese ser no alcanza el espacio que le corresponde por completo… y aunque se detenga en ese espacio que no le corresponde, eventualmente todo regresa a su lugar exacto. Tarde o temprano todo alcanza su equilibrio… pero como el Universo se expande siempre, pues es una danza constante y perfecta.
Daniela Camino

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